El creciente accionar de bandas criminales lideradas por ciudadanos extranjeros está generando alarma en Perú. El fotógrafo Gary, en conversación con este medio, denunció la inacción del gobierno anterior frente a la promesa de expulsar a delincuentes foráneos, realizada hace cinco años por el expresidente Pedro Castillo. Según su testimonio, la situación ha empeorado, con estos grupos criminales fortaleciéndose y tomando el control de diversas actividades ilícitas.
Gary relató casos recientes que ilustran la gravedad del problema. Uno de ellos involucra el secuestro de un empresario vidriero, retenido por nueve individuos de nacionalidad venezolana, quienes exigieron un rescate de 80 mil soles. A pesar de que la familia solo pudo reunir 15 mil soles, la Policía logró intervenir y liberar a la víctima tras un operativo. Los responsables fueron detenidos, confirmando la participación de ciudadanos venezolanos como cabecillas de la banda.
Otro caso reciente involucró a la banda Los Temibles de Santa Luisa , compuesta por 14 extranjeros, quienes secuestraron a dos empresarios foráneos. Los rehenes fueron utilizados para generar presión sobre sus familiares, a través de videos donde aparecían amenazados con armas, incluyendo un hacha. La Policía desarticuló la banda y rescató a las víctimas.
La preocupación de Gary se centra en la falta de medidas contundentes para controlar la inmigración y combatir la delincuencia extranjera. Propone que el próximo gobierno adopte una estrategia similar a la implementada por José Antonio Kast en Chile, estableciendo un plazo para que los delincuentes extranjeros abandonen el país voluntariamente, o enfrenten una persecución implacable.
Asimismo, sugiere coordinar con el gobierno de Venezuela, ahora que ha cambiado la situación política con la salida de Nicolás Maduro, para facilitar el retorno de sus ciudadanos involucrados en actividades criminales. Además, aboga por el cierre de fronteras y la declaración de traidores a la patria a aquellos que faciliten la entrada ilegal de extranjeros.
Gary critica la postura de quienes priorizan los derechos humanos de los delincuentes por encima de la seguridad de los ciudadanos honestos. Considera que la lucha contra la delincuencia organizada requiere de mano dura para restablecer la paz en el país y proteger a la población más vulnerable, que es la que más sufre las consecuencias de la criminalidad.
El fotógrafo enfatizó que la captura de delincuentes no es suficiente si se permite la entrada continua de nuevos individuos con intenciones criminales. Subraya la necesidad de abordar el problema de raíz, controlando las fronteras y desmantelando las redes que facilitan la inmigración ilegal.
La denuncia de Gary refleja un creciente malestar en la sociedad peruana ante la sensación de inseguridad y la percepción de que las autoridades no están tomando las medidas necesarias para proteger a los ciudadanos. La exigencia de soluciones drásticas y la propuesta de políticas más restrictivas en materia de inmigración son temas que seguramente estarán en la agenda del próximo gobierno.
La situación descrita por Gary plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas de seguridad actuales y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para combatir la delincuencia transnacional. La lucha contra la delincuencia organizada requiere de un enfoque integral que combine la represión con la prevención y la atención a las causas sociales que favorecen la criminalidad.
El testimonio del fotógrafo sirve como un llamado de atención a las autoridades y a la sociedad en general, instándolos a tomar conciencia de la gravedad del problema y a buscar soluciones efectivas para garantizar la seguridad y la paz ciudadana en Perú. La impunidad no puede ser una opción, y la justicia debe llegar a todos aquellos que atenten contra la vida y la libertad de los ciudadanos.












