El doctor Armando Sánchez Contreras, experto en medicina tropical, advierte sobre el resurgimiento de la fiebre amarilla en Venezuela, especialmente en 16 estados donde se han registrado casos de mortalidad. La enfermedad, transmitida por mosquitos de la familia Flavivirus, presenta síntomas como fiebre alta, dolores de cabeza, pérdida de apetito y malestar general, afectando principalmente al hígado, corazón y riñones, pudiendo causar hemorragias graves.
El especialista, con más de 50 años de experiencia y 20 años alertando a las autoridades sanitarias a través de medios como El Impulso, destaca la importancia de tomar medidas preventivas ante la creciente amenaza. Los estados de alto riesgo incluyen Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Miranda, Aragua, Guárico, Apure, Barinas, Táchira, Mérida, Trujillo, Cojedes, Portuguesa y Lara. Bolívar, Carabobo, La Guaira, Yaracuy y Zulia se consideran de riesgo medio, mientras que Nueva Esparta y Falcón presentan un riesgo bajo.
Sánchez Contreras lamenta la destrucción de la estructura sanitaria venezolana, recordando su época como médico rural en el alto Apure, donde atendía a comunidades remotas durante meses, ofreciendo atención integral que incluía alimentación y vacunación. Contrasta esa época de recursos y apoyo con la situación actual, donde la atención médica rural es limitada y el contacto con las comunidades es escaso.
El médico rural relata con nostalgia sus viajes por tierra, aire y agua para atender a pacientes en áreas inaccesibles, asistiendo partos, trabajando en emergencias y proporcionando alimentos a quienes lo necesitaban, gracias a un salario de mil dólares mensuales en aquel entonces. Hoy en día, según su testimonio, la figura del médico rural ha sido desvirtuada, con menos frecuencia de visitas y falta de recursos para la vacunación, la educación sanitaria y la atención a grupos vulnerables.
El doctor Sánchez Contreras rememora su formación médica, influenciada por figuras como José Ignacio Baldó Soulés, pionero en la medicina simplificada para zonas rurales, y Rafael Bonfante Garrido, descubridor de la Leishmaniasis en Macuto. Destaca su paso por la Escuela de Medicina de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), donde ha sido docente durante décadas, defendiendo la importancia de la extensión universitaria y el contacto directo con las comunidades.
El especialista explica que la fiebre amarilla, de origen selvático, ha aparecido en áreas urbanas debido a la presencia del mosquito Aedes aegypti, vector de la enfermedad. Describe el proceso de la enfermedad, desde el período de incubación de tres a seis días hasta la aparición de síntomas como fiebre, dolores de cabeza, náuseas y hemorragias. Detalla cómo el virus afecta al hígado, corazón y riñones, causando daño en los factores de coagulación y toxemia.
Sánchez Contreras identifica tres focos endémicos de fiebre amarilla en Venezuela: San Camilo (Apure), Santa Elena de Uairén (Bolívar) y el sur del Lago de Maracaibo (Zulia). Advierte sobre la importancia de evitar la política del "ping pong", donde se culpa a países vecinos en lugar de abordar el problema internamente.
El médico enfatiza la necesidad de una vacunación masiva y el tratamiento perifocal del mosquito, recordando que en el pasado se vacunaba a la población de San Camilo cada cinco años y a quienes salían del país. Destaca la importancia de la inmunidad de rebaño, lograda con una cobertura de vacunación del 95%, y la necesidad de mantener un programa de inmunización continuo para niños a partir del primer año de vida.
Finalmente, el doctor Sánchez Contreras, el docente más antiguo de la UCLA, reitera su compromiso con la salud pública venezolana y su sueño de una universidad comprometida con la realidad del país, recorriendo su geografía e historia para atender a las poblaciones más vulnerables. Insiste en la necesidad de abordar la fiebre amarilla con seriedad y responsabilidad, protegiendo la salud de los venezolanos.


