Tegucigalpa, Honduras El incremento sostenido del calor en Honduras está poniendo en jaque la red eléctrica nacional, elevando significativamente el riesgo de fallas en el suministro, advirtió Alexander Godoy, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Stenee). En entrevista para Diario Matutino de HRN, Godoy explicó que el sistema eléctrico enfrenta una presión creciente debido a las temperaturas extremas, que ya superan los 40 grados Celsius en diversas regiones del país, impactando directamente en la estabilidad de la red.
Según datos del Centro Nacional de Despacho de la ENEE, la demanda de energía ha experimentado un aumento considerable en las últimas horas, pasando de 1994 MW a 2024 MW. Godoy proyecta que, en un plazo de 15 a 18 días, la demanda podría alcanzar los 2225 MW, impulsada principalmente por las altas temperaturas en la zona norte de Honduras.
Sin embargo, el experto enfatizó que el problema central no reside en la capacidad de generación de energía, sino en la infraestructura de transmisión y distribución. No es un problema de generación, quiero dejarlo claro y ser enfático. Es un problema en la distribución de energía , afirmó Godoy.
El calor extremo provoca el recalentamiento de transformadores y líneas eléctricas, lo que puede resultar en interrupciones inesperadas del servicio en varias zonas del país. Los transformadores se disparan por recalentamiento debido a las altas temperaturas, que técnicamente se nos salen de las manos , reconoció el dirigente sindical.
Las zonas del oriente, occidente y el litoral Atlántico son particularmente vulnerables, ya que las condiciones climáticas intensifican la demanda energética y aumentan el riesgo de fallas. Godoy también destacó la antig edad de la infraestructura eléctrica como un factor crítico. Muchas líneas de transmisión tienen más de 20 o 30 años de funcionamiento, lo que disminuye su capacidad de respuesta ante condiciones climáticas extremas.
Estas líneas tienen un esfuerzo fuerte y se recalientan, provocando que se dispare el circuito y salga del sistema , explicó. Mencionó específicamente el tramo que conecta la subestación San Juan, en El Progreso, con otras regiones, donde la longitud de la línea incrementa la probabilidad de sobrecarga.
Ante este escenario, Godoy no descartó la posibilidad de apagones puntuales. Pensamos que se pueden dar algunos circuitos que salgan del sistema , indicó, reiterando que estas fallas son consecuencia de condiciones técnicas agravadas por el clima. Aseguró que las cuadrillas técnicas se encuentran en alerta y trabajando para mitigar los efectos del verano, aunque reconoció que el impacto del calor extremo seguirá siendo un desafío para la red eléctrica en el corto plazo.
La situación ha generado también críticas por parte de otros actores políticos. El diputado liberal Carlos Umaña criticó la programación de cortes de energía eléctrica en la zona norte del país, especialmente en un domingo de alta afluencia turística y temperaturas elevadas. Umaña cuestionó la medida, argumentando que afecta directamente a los destinos turísticos que dependen de la actividad económica generada por los visitantes.
El congresista calificó la decisión como perjudicial para la industria turística y para los habitantes que subsisten del comercio en las áreas costeras. Además, expresó su inconformidad con los funcionarios responsables, a quienes cuestionó por tomar decisiones en un contexto de calor extremo que, según indicó, agrava las condiciones para la población y los negocios locales.
La ENEE no ha emitido una declaración oficial en respuesta a las preocupaciones planteadas por Godoy y Umaña hasta el momento de esta publicación. Sin embargo, la advertencia del secretario general de Stenee subraya la necesidad de invertir en la modernización de la infraestructura eléctrica de Honduras para garantizar un suministro de energía confiable y resiliente ante los efectos del cambio climático y el aumento de las temperaturas. La situación actual exige una evaluación exhaustiva de la red de distribución y la implementación de medidas preventivas para evitar interrupciones en el servicio y proteger la economía del país. La falta de inversión en mantenimiento y renovación de la infraestructura eléctrica podría resultar en apagones más frecuentes y prolongados, afectando a hogares, empresas y al sector turístico, especialmente durante la temporada de verano.









