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COLOMBIA DECIDE: Cepeda lidera, Valencia asciende y Fajardo se desvanece

COLOMBIA DECIDE: Cepeda lidera, Valencia asciende y Fajardo se desvanece

A menos de un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, la contienda por suceder a Gustavo Petro se define en torno a tres ejes centrales: la posible convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, la seguridad ciudadana y el rol del Estado en la economía. Las encuestas recientes revelan una competencia reñida, con Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, manteniendo una ligera ventaja, seguido de cerca por Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, mientras que Sergio Fajardo lucha por ganar visibilidad.

Cepeda, quien ha visto un aumento constante en su intención de voto, pasando del 26,5% en enero al 38% en abril, se presenta como el heredero del proyecto progresista de Petro. Su plataforma se centra en la continuidad de las políticas gubernamentales actuales y, de manera crucial, en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Durante la jornada del Día del Trabajo, Cepeda anunció el respaldo unánime de centrales obreras y sectores sociales a su campaña, destacando la posible inclusión de la líder indígena Aida Quilcué como vicepresidenta, lo que marcaría un hito en la representación política de los pueblos originarios. Sin embargo, su candidatura enfrenta una indagación del Consejo Nacional Electoral por presuntas irregularidades en la financiación de su campaña durante la consulta del Pacto Histórico.

Abelardo de la Espriella, por su parte, ha logrado mantenerse competitivo, alcanzando el 29,9% en las encuestas de abril, a pesar de estar por detrás de Cepeda. Su campaña se basa en una narrativa de salvar a Colombia , con un fuerte énfasis en la seguridad, la autoridad, la libre empresa, la lucha contra la corrupción y la defensa de los valores tradicionales. De la Espriella se posiciona como un candidato antisistema de la derecha, criticando duramente a sus oponentes y denunciando una campaña sucia en su contra. Su estrategia ha sido marcada por la confrontación, especialmente con Cepeda, y por la controversia generada por su insistencia en la necesidad de un cambio radical en el enfoque de la seguridad.

Paloma Valencia ha experimentado un notable repunte en las encuestas, pasando del 5,1% en enero al 21,2% en abril, impulsada por su victoria en la Gran Consulta por Colombia. Su agenda se centra en la seguridad, la autoridad, la defensa de la propiedad privada, la reducción del tamaño del Estado y la reactivación económica. Valencia ha propuesto medidas concretas, como eximir a las motocicletas de hasta 250 centímetros cúbicos del pago del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), asumiendo el Estado este costo. No obstante, su candidatura ha enfrentado tensiones internas, particularmente en relación con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, tras la discrepancia sobre la posible designación de Álvaro Uribe como ministro de Defensa. A pesar de la controversia, ambos han descartado cualquier ruptura y han enfatizado la importancia de la diversidad de opiniones dentro de su equipo.

Sergio Fajardo, en su tercer intento por alcanzar la presidencia, se encuentra en una situación más complicada. Su intención de voto ha disminuido del 9,4% en enero al 4,2% en abril, y su visibilidad se ve eclipsada por los tres candidatos punteros. Fajardo se presenta como una opción de centro, buscando diferenciarse de la polarización política que caracteriza la contienda. Sin embargo, enfrenta el desafío de conectar con un electorado que parece haber perdido interés en su propuesta. Ha criticado duramente la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente por parte del presidente Petro, argumentando que podría generar una confrontación social sin precedentes.

La falta de un debate presidencial entre los principales aspirantes ha sido una de las críticas más fuertes al proceso electoral. A pesar de los llamados de Cepeda a un debate con los candidatos de derecha, las condiciones impuestas por este han impedido que el encuentro se concrete. Esta situación limita la posibilidad de que los ciudadanos comparen las propuestas de los candidatos en igualdad de condiciones y debilita la calidad democrática del proceso.

Con 13 aspirantes aún en la contienda, la incertidumbre electoral persiste. Con excepción de los cuatro candidatos punteros, el resto no logran superar el apoyo del voto en blanco, que se estima alcanzará el 2%. La campaña electoral se ha trasladado en gran medida a las redes sociales, donde los candidatos plantean sus propuestas y se enfrentan a sus adversarios. Sin embargo, la ausencia de un debate formal impide un análisis profundo y comparativo de sus ideas.

La elección del próximo presidente de Colombia no solo definirá el rumbo político y económico del país en los próximos cuatro años, sino que también representará una decisión crucial sobre el legado del gobierno de Gustavo Petro. La contienda se presenta como un choque entre modelos ideológicos y visiones de futuro, con implicaciones significativas para el papel del Estado, el sector privado y la sociedad en su conjunto. El 31 de mayo, los colombianos deberán elegir entre la continuidad del proyecto progresista o un cambio hacia el centro o la derecha, en un escenario marcado por la polarización y la incertidumbre.

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