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Monte Verde: ¿El asentamiento más antiguo de América en revisión?

Monte Verde: ¿El asentamiento más antiguo de América en revisión?
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El hallazgo casual de dos académicos, durante una visita turística al sitio arqueológico de Monte Verde en la Región de los Lagos, ha desatado un debate científico sobre la antig edad del asentamiento humano más antiguo de América. Claudio Latorre, paleoecólogo de la Universidad Católica, y Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming, observaron en enero de 2022, indicios de que el arroyo Chinchihuapi pudo haber redepositado materiales orgánicos, incluyendo aquellos utilizados para datar el sitio, poniendo en duda los 14.500 años que se le atribuyen.

La observación inicial se centró en trozos de madera y turba insertos en la gravilla a un costado del arroyo, orientados en el sentido del agua. Latorre, basándose en su experiencia previa trabajando con un geólogo en el estudio de sedimentos glaciares, planteó la hipótesis de que la corriente podría haber arrastrado material desde capas más antiguas, alterando la datación del sitio. Esta idea, según relató en un conversatorio en la Universidad Católica, rápidamente gatilló una hipótesis : ¿qué más podría haber sido redepositado por el arroyo? ¿Cómo se podría haber modificado el terreno?

El cuestionamiento de Monte Verde no es menor, ya que su descubrimiento en la década de 1970, liderado por el arqueólogo Tom Dillehay, significó un giro radical en la comprensión del poblamiento de América. Hasta entonces, la cultura Clovis, con yacimientos de 1.500 años más jóvenes, era considerada la más antigua. Monte Verde, por lo tanto, desafió un paradigma científico establecido y se convirtió en un referente en las mallas universitarias de todo el mundo.

Tras formular la hipótesis, Surovell y Latorre reunieron a un equipo multidisciplinario de expertos chilenos y extranjeros, incluyendo arqueólogos, geólogos, geomorfólogos y vulcanólogos. El estudio se enfocó en las terrazas formadas por la erosión a ambos lados del arroyo Chinchihuapi, identificando una terraza más antigua, datada de la última glaciación, y una más reciente, de origen aluvial, donde se encuentra el sitio Monte Verde II.

Los investigadores encontraron madera y otros materiales orgánicos en la capa del asentamiento cuyas fechas se asemejan a las de materiales encontrados en zonas más antiguas. La presencia de la misma madera en estratos distintos fue interpretada como evidencia de que el arroyo pudo haber arrastrado material de la Edad de Hielo hasta el sitio. César Méndez, arqueólogo de la Universidad Católica, señaló que esto es imposible en términos de paisaje .

El análisis de fotografías de las excavaciones originales lideradas por Dillehay reveló que la disposición de los troncos, interpretados como las bases de una choza, era más caótica y dispersa de lo que se había reportado inicialmente. Méndez sugiere que el orden observado fue producto de la selección de los arqueólogos al documentar el sitio. Además, plantea la posibilidad de que las estacas clavadas en el sitio sean resultado de la fuerza de la corriente del arroyo en el Holoceno temprano.

Un hallazgo clave fue la detección de una capa de tefra Lepué material volcánico en la terraza más antigua, anterior a la formación del yacimiento. Esta tefra fue datada en aproximadamente 11.000 años antes del presente, lo que implica que el asentamiento no puede ser anterior a esta capa volcánica.

A partir de la datación de muestras recolectadas a lo largo del arroyo, a distancias que varían entre 50 y 4.000 metros de la excavación, el estudio concluyó que Monte Verde no puede ser anterior al Holoceno medio (8.200 a 4.200 años atrás) . En otras palabras, el sitio no alberga el asentamiento humano más antiguo del continente.

Latorre enfatiza que este descubrimiento no implica una pérdida para Chile, ya que Monte Verde sigue siendo un sitio arqueológico de gran importancia. Lo fundamental, según él, es la ciencia y la información comprobable. Méndez agrega que el proceso de investigación enfrentó resistencia y un intento de silenciarnos .

Sin embargo, la interpretación de los nuevos hallazgos ha sido cuestionada por Tom Dillehay, el arqueólogo líder de la investigación original. Dillehay critica que el estudio se haya realizado a distancia de la excavación, sin acceso directo al sitio, y con una agenda bien determinada . Lo compara con intentar escribir una biografía de alguien sin entrevistarlo.

Dillehay también niega la presencia de tefra en estudios anteriores y argumenta que lo identificado por los nuevos investigadores es un depósito de óxido de fierro y una actividad de alga bacterial . Además, cuestiona la evidencia presentada sobre la madera, señalando que las fotografías muestran postes de un cerco que se ha caído .

En su perspectiva, los artefactos del sitio presentan un patrón que indica áreas para preparar comida, una choza, un fogón y huellas humanas. Además, sostiene que materiales como carne de mastodonte, algas marinas y madera con cortes rectangulares no podrían haber sobrevivido al arrastre de una corriente. Finalmente, argumenta que el cauce del arroyo es demasiado débil para transportar material de esa magnitud.

Dillehay anticipa que, junto con sus colegas, presentará una respuesta formal a la revista Science en las próximas semanas, defendiendo los hallazgos de sus estudios originales y refutando las conclusiones del nuevo análisis. El debate sobre la verdadera antig edad de Monte Verde, por lo tanto, está lejos de concluir.

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