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EXCONGRESISTA BAJO ACUSACIÓN: Cabildeo secreto Venezuela

EXCONGRESISTA BAJO ACUSACIÓN: Cabildeo secreto Venezuela

Un jurado federal declaró culpable al excongresista republicano David Rivera por actuar en nombre de intereses del Gobierno de Nicolás Maduro sin registrarse como agente extranjero, según reporta la agencia AP. El veredicto contra Rivera incluye cargos de conspiración para lavado de dinero en relación con gestiones vinculadas a Venezuela.

La acusación se centra en actividades de cabildeo no declaradas realizadas en nombre de individuos vinculados al gobierno venezolano. Rivera, quien representó a Florida en la Cámara de Representantes de Estados Unidos entre 2011 y 2013, habría recibido pagos significativos para influir en la política exterior estadounidense a favor de Venezuela, sin cumplir con las obligaciones legales de registrarse como agente extranjero ante el Departamento de Justicia.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha estado investigando las actividades de Rivera durante varios años. La investigación se intensificó a medida que surgieron pruebas que sugerían una conexión directa entre Rivera y funcionarios del gobierno de Maduro. Los fiscales argumentaron que Rivera conspiró con otros individuos para ocultar la fuente de los fondos y el propósito real de las actividades de cabildeo.

Los cargos de conspiración para lavado de dinero se relacionan con la forma en que se manejaron los fondos recibidos por Rivera. Según la acusación, se utilizaron diversas estrategias para ocultar el origen y el destino del dinero, incluyendo el uso de cuentas bancarias en el extranjero y empresas fachada. El objetivo, según los fiscales, era evitar la detección por parte de las autoridades y cumplir con las leyes de financiación de campañas y cabildeo.

El juicio de Rivera se llevó a cabo en un tribunal federal en Miami, Florida. Durante el juicio, los fiscales presentaron pruebas que incluían correos electrónicos, registros bancarios y testimonios de testigos. La defensa de Rivera argumentó que no tenía conocimiento de que estaba actuando en nombre del gobierno venezolano y que los pagos que recibió eran por servicios de consultoría legítimos. Sin embargo, el jurado no encontró convincentes los argumentos de la defensa y lo declaró culpable de todos los cargos.

La condena de Rivera representa un golpe para la reputación del excongresista y podría tener implicaciones significativas para otros individuos involucrados en las actividades de cabildeo no declaradas. El Departamento de Justicia ha indicado que continuará investigando las conexiones entre Rivera y el gobierno venezolano, y que podría presentar cargos adicionales en el futuro.

El caso de Rivera también plantea preguntas sobre la transparencia en el cabildeo y la influencia extranjera en la política estadounidense. Los críticos argumentan que las leyes actuales son insuficientes para prevenir que individuos y gobiernos extranjeros intenten influir en las decisiones políticas de Estados Unidos a través de canales no declarados. Se espera que la condena de Rivera impulse un debate sobre la necesidad de fortalecer las leyes de cabildeo y aumentar la supervisión de las actividades de agentes extranjeros.

La sentencia para Rivera se determinará en una fecha posterior. Podría enfrentar una pena de prisión significativa, así como multas y otras sanciones. La condena también podría afectar su capacidad para ejercer cargos públicos en el futuro. El caso ha atraído la atención de los medios de comunicación y ha generado preocupación entre los legisladores y los expertos en política exterior.

La investigación sobre las actividades de Rivera comenzó hace varios años, pero se intensificó en 2020 cuando se publicaron informes de prensa que detallaban sus conexiones con el gobierno venezolano. Los informes revelaron que Rivera había recibido pagos de un empresario venezolano que tenía vínculos estrechos con el gobierno de Maduro. Los pagos se realizaron a través de una serie de empresas fachada y cuentas bancarias en el extranjero.

Los fiscales argumentaron que Rivera utilizó su influencia como excongresista para promover los intereses del gobierno venezolano en Washington D.C. Se le acusó de reunirse con funcionarios del gobierno estadounidense y de intentar influir en su opinión sobre Venezuela. También se le acusó de difundir información falsa y engañosa sobre la situación política y económica en Venezuela.

La defensa de Rivera argumentó que no tenía conocimiento de que estaba actuando en nombre del gobierno venezolano y que los pagos que recibió eran por servicios de consultoría legítimos. Sin embargo, los fiscales presentaron pruebas que sugerían que Rivera estaba plenamente consciente de la fuente de los fondos y del propósito real de las actividades de cabildeo.

El jurado deliberó durante varios días antes de llegar a un veredicto. La condena de Rivera es un claro mensaje de que el Departamento de Justicia tomará en serio las violaciones de las leyes de cabildeo y que responsabilizará a aquellos que intenten influir en la política estadounidense en nombre de intereses extranjeros sin cumplir con las obligaciones legales.

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