El presidente Donald Trump intensificó este viernes el embargo a Cuba mediante una nueva orden ejecutiva que impone sanciones a personas, empresas y bancos extranjeros que realicen negocios o presten ayuda al gobierno cubano. La medida, basada en la Ley de Facultades Económicas Internacionales de Emergencia, representa un endurecimiento significativo de las presiones sobre el régimen de la isla, extendiendo su alcance a operaciones financieras en el extranjero.
La normativa se centra en entidades, personas o afiliados que apoyen al aparato de seguridad del régimen cubano, sean cómplices de la corrupción gubernamental o de graves violaciones de derechos humanos, o sean agentes, funcionarios o colaboradores materiales del gobierno cubano . En consecuencia, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio bloquearán todos los bienes e intereses pertenecientes a estas entidades que se encuentren en Estados Unidos o bajo la jurisdicción de personas estadounidenses, impidiendo su transferencia, pago, exportación o cualquier otra transacción.
Las sanciones también se extienden a personas extranjeras que operen o hayan operado en sectores clave de la economía cubana, como energía, defensa, metalurgia, minería y servicios financieros. Las autoridades estadounidenses tienen la facultad de determinar otros sectores que puedan ser objeto de sanciones. Además, se sancionará a quienes presten asistencia material, patrocinio o apoyo financiero, material o tecnológico al régimen cubano.
La amenaza se dirige específicamente a bancos extranjeros y personas que realicen o faciliten transacciones en beneficio del gobierno cubano, con la advertencia de congelar sus fondos en Estados Unidos o perder el acceso al sistema financiero estadounidense. Si bien las operaciones financieras relacionadas con entidades cubanas ya estaban severamente restringidas, esta orden representa un control extremo destinado a limitar cualquier tipo de asistencia o transacción, disuadiendo a posibles intermediarios de colaborar con Cuba.
La orden ejecutiva aclara que las sanciones no afectarán a las transacciones comerciales y financieras autorizadas mediante excepciones al embargo o licencias gubernamentales específicas. Sin embargo, el conjunto de medidas y el lenguaje utilizado apuntan a un claro intento de asfixiar económicamente al régimen cubano y presionarlo para que realice cambios sustanciales en su sistema político y económico.
Además, la orden otorga al gobierno estadounidense la facultad de sancionar a familiares adultos de personas identificadas como objetivo, sin necesidad de notificación previa a los afectados en Estados Unidos.
La justificación de la orden ejecutiva se basa en fuertes acusaciones contra el régimen cubano. El documento afirma que el régimen cubano se alía con países y actores malintencionados, hostiles a Estados Unidos, facilitando incluso sus operaciones militares y de inteligencia . También señala que Cuba alberga instalaciones de adversarios extranjeros dedicadas a la recopilación y explotación de información sensible sobre la seguridad nacional de Estados Unidos.
La orden insiste en que Cuba mantiene estrechos vínculos con estados patrocinadores del terrorismo, incluido Irán, y proporciona refugio a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá. Además, denuncia que el régimen persigue y tortura a los opositores políticos, niega a sus ciudadanos el derecho a la libertad de expresión y difunde activamente la ideología comunista por toda la región, mientras reprime a su población .
Esta retórica contrasta con la dinámica de dos países que, según se afirma, están en un proceso de negociaciones. La medida se produce después de declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien culpó a Cuba por haber extendido la alfombra de bienvenida a nuestros adversarios para que operen desde territorio cubano en contra de nuestros intereses nacionales con total impunidad . Rubio enfatizó que no vamos a permitir que ningún aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a 90 millas de las costas de Estados Unidos. Eso no va a ocurrir bajo el presidente Trump .
La orden ejecutiva podría interpretarse como una señal del estancamiento de las conversaciones de alto nivel que ambas partes han mantenido durante aproximadamente tres meses.
En respuesta, el régimen cubano ha intensificado su retórica de resistencia y defensa patriótica. Lanzó una campaña en apoyo a la defensa del país frente a una posible agresión de Estados Unidos, que, según datos del gobierno cubano, ha recogido más de seis millones de firmas a nivel nacional. Además, este viernes se llevaron a cabo masivas concentraciones en La Habana y en todas las capitales provinciales en respaldo al sistema gubernamental.
La orden ejecutiva completa, emitida el 1 de mayo de 2026, detalla las disposiciones legales y las definiciones clave utilizadas en la implementación de las sanciones. Reitera la política de Estados Unidos de contrarrestar las acciones del gobierno cubano que se consideran una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. La orden autoriza al Secretario de Estado y al Secretario del Tesoro a adoptar todas las medidas necesarias para implementar y hacer efectiva la orden, incluyendo la suspensión temporal o modificación de regulaciones existentes. También establece la obligación de presentar informes periódicos y finales al Congreso sobre la implementación de las sanciones y la situación en Cuba.












