El líder supremo de Irán, el ayatolá Sayyed Mojtaba Khamenei, ha reafirmado la independencia del Golfo Pérsico frente a la injerencia de Estados Unidos y la soberanía iraní sobre el estratégico estrecho de Ormuz. En un mensaje con motivo del Día Nacional del Golfo Pérsico, Khamenei declaró que la presencia de Washington es el principal factor de inseguridad en la región, mientras que Irán se posiciona como garante de la seguridad en estas aguas vitales para el comercio energético mundial.
Khamenei argumentó que la Revolución Islámica marcó un punto de inflexión en la lucha por la independencia del Golfo, poniendo fin a décadas de injerencia extranjera y devolviendo el control del destino de la región a sus propios pueblos. Subrayó que, tras el "rotundo fracaso" de Estados Unidos en su plan desestabilizador, se está escribiendo un "nuevo capítulo" para el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
El líder iraní destacó la firmeza y vigilancia demostradas por la Armada y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), junto con el coraje del pueblo y los jóvenes del sur de Irán, en su rechazo a la dominación extranjera durante los últimos sesenta días. Según Khamenei, las bases estadounidenses en la región carecen de la capacidad de garantizar su propia seguridad, y mucho menos la de sus aliados locales.
En relación con el estrecho de Ormuz, Khamenei anunció que la aplicación de nuevas normas jurídicas y prácticas administrativas eliminará los abusos del "enemigo hostil" y pondrá fin a las violaciones históricas cometidas por potencias extranjeras en la zona. Estas medidas, según el ayatolá, beneficiarán colectivamente a las naciones de la región, promoviendo la prosperidad económica y el progreso.
Khamenei recordó que la codicia de las potencias europeas y estadounidenses por controlar Ormuz ha sido una constante a lo largo de la historia, pero auguró que el futuro solo será brillante y próspero con la salida completa de las fuerzas extranjeras. "Nuestro destino es uno solo, y no hay lugar para los extranjeros ambiciosos salvo el fondo del Golfo", sentenció.
El mensaje de Khamenei se produce en un contexto de crecientes tensiones en el Golfo Pérsico, donde Irán y Estados Unidos han estado involucrados en una serie de enfrentamientos indirectos en los últimos años. Washington ha acusado a Teherán de desestabilizar la región a través de su apoyo a grupos armados y su programa nuclear, mientras que Irán ha denunciado la presencia militar estadounidense como una amenaza para su seguridad y la de la región.
La declaración del líder iraní sobre el estrecho de Ormuz es particularmente significativa, ya que esta vía marítima es crucial para el flujo de petróleo y gas desde Oriente Medio hacia el resto del mundo. Cualquier interrupción del tráfico en el estrecho podría tener graves consecuencias para la economía global.
Irán ha amenazado en el pasado con cerrar el estrecho de Ormuz en respuesta a cualquier ataque militar contra su territorio o sus intereses. Estados Unidos ha advertido a Irán que cualquier intento de bloquear el estrecho sería considerado un acto de guerra.
El ayatolá Khamenei enfatizó que los 90 millones de ciudadanos de Irán están dedicando todas sus capacidades a la defensa de la patria, protegiendo los recursos nacionales con la misma determinación con la que custodian las fronteras terrestres y aéreas. Esta declaración subraya la importancia que Irán otorga a su seguridad nacional y su determinación de defender sus intereses en la región.
La nueva gestión del estrecho de Ormuz, según Khamenei, busca asegurar que el control práctico de la vía marítima beneficie a todas las naciones de la región, promoviendo la prosperidad económica y el progreso colectivo. Esta iniciativa se presenta como una alternativa a la influencia extranjera y un paso hacia una mayor autonomía regional.
El líder iraní reiteró su postura de que la presencia de fuerzas extranjeras en la región es la principal causa de inestabilidad y conflicto. Enfatizó que Irán se considera un garante de la seguridad en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, y que está dispuesto a trabajar con otros países de la región para lograr una paz y estabilidad duraderas.
La declaración de Khamenei representa un desafío directo a la política de Estados Unidos en el Golfo Pérsico y reafirma la determinación de Irán de defender su soberanía y sus intereses en la región. El futuro del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz dependerá en gran medida de la forma en que Irán y Estados Unidos gestionen sus diferencias y de la capacidad de los países de la región para encontrar soluciones pacíficas a sus conflictos.







