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Artemis II: Un viaje a la Luna marcado por la pérdida y la esperanza en Marte

Artemis II: Un viaje a la Luna marcado por la pérdida y la esperanza en Marte

El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, expiloto de la Armada estadounidense, ha regresado a la Tierra convencido de que la humanidad tiene el potencial de habitar Marte. El viaje de 10 días, que ofreció una vista panorámica de la cara oculta de la Luna y superó récords de distancia, se convirtió en un momento de profunda emoción y camaradería para la tripulación, marcado por un conmovedor homenaje a la difunta esposa de Wiseman.

El punto culminante emocional de la misión, según el propio Wiseman, fue el momento en que sus compañeros astronautas solicitaron al centro de control de la NASA en Houston que nombraran un cráter lunar en honor a Carroll, su esposa fallecida por cáncer en 2020. La solicitud, realizada por Jeremy Hansen, provocó una visible emoción entre la tripulación, incluyendo a Christina Koch. Cuando Jeremy pronunció el nombre de Carroll, me emocioné profundamente y vi a Christina Koch llorando. Ese fue, sin duda, el momento culminante de la misión para mí , declaró Wiseman poco antes del amerizaje de la cápsula Orion frente a la costa de San Diego.

Este gesto refleja el espíritu de humanidad que caracterizó la peligrosa expedición extraterrestre liderada por Wiseman. La misión Artemis II no solo representó un avance científico y tecnológico, sino también un contrapunto a los conflictos globales, como la guerra en Oriente Próximo, ofreciendo a la población mundial un momento de distracción y esperanza.

Wiseman, nacido en 1975 en Baltimore, Maryland, se graduó en ingeniería informática y de sistemas en el Instituto Politécnico Rensselaer en 1997. Su carrera militar lo llevó a servir como piloto de la Armada estadounidense, con dos despliegues en Oriente Próximo, incluyendo la guerra de Irak. En 2008, obtuvo un certificado en sistemas espaciales y al año siguiente fue seleccionado por la NASA como astronauta.

Su primera experiencia espacial fue en 2014, como ingeniero de vuelo en una misión de 165 días a la Estación Espacial Internacional (EEI). Allí forjó fuertes lazos de amistad con sus compañeros de tripulación, el ruso Maxim Suraev y el alemán Alexander Gerst, a quienes considera dos de sus mejores amigos. Gerst, de hecho, llevó consigo un collar hecho con un fragmento de meteorito tallado con la forma de un astronauta, un regalo para Wiseman y sus compañeros de la EEI, durante todo el transcurso de la misión Artemis II.

La camaradería entre los astronautas, que se conocen desde hace más de una década y se prepararon intensamente durante tres años para esta misión, se convirtió en un sello distintivo de las comunicaciones que transmitían a la Tierra desde la nave Orion, bautizada como Integrity. Esta conexión, que trasciende las divisiones políticas terrestres, subraya la importancia de la pasión y la colaboración en la exploración espacial.

Antes de embarcar en la nave Orion en el Centro Espacial Kennedy de Florida, Wiseman compartió un selfie en la red social X con sus hijas, Katie y Ellie. Una vez que Orion emergió de detrás de la cara oculta de la Luna, la tripulación recibió una llamada del presidente Donald Trump. Wiseman le informó que habían presenciado fenómenos nunca antes vistos por la humanidad, ni siquiera durante el programa Apolo. Describió un eclipse solar como algo indescriptible , prometiendo inventar nuevas palabras para capturar la belleza del espectáculo.

Durante la conversación con el presidente Trump, Wiseman expresó su convicción de que la humanidad podría llegar a habitar dos planetas: la Tierra y Marte. El presidente se comprometió a apoyar los esfuerzos de la NASA para lograr este objetivo, aunque muchos expertos consideran que la colonización de Marte es un desafío poco realista debido a la distancia y las condiciones hostiles del planeta rojo.

A pesar del escepticismo, Wiseman se mostró optimista sobre el potencial ilimitado de una época dorada de los viajes espaciales . Inmediatamente después del amerizaje exitoso en el Océano Pacífico, exclamó con entusiasmo: ¡Qué viaje! .

El cráter lunar Carroll se encuentra cerca del límite entre la cara visible y la cara oculta de la Luna, lo que significa que a veces puede ser observado desde la Tierra. Como señaló Hansen, este lugar lejano será para siempre un punto brillante en la Luna , un recordatorio perdurable del amor y la pérdida, y un símbolo de la esperanza en el futuro de la exploración espacial. La misión Artemis II, más allá de sus logros científicos, ha demostrado que la exploración espacial es una empresa profundamente humana, impulsada por la curiosidad, la valentía y la capacidad de conectar con los demás, incluso en los entornos más inhóspitos.

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