Costa Rica baja en ranking
Costa Rica descendió dos posiciones en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026, elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF), ubicándose en el puesto 38 a nivel global. El ranking, divulgado este jueves 30 de abril, evalúa las condiciones en las que se ejerce el periodismo en 180 países y territorios.
Si bien Costa Rica se mantiene como uno de los países latinoamericanos mejor posicionados en esta materia, el descenso refleja un retroceso sostenido en la libertad de prensa y expresión, a pesar de contar con un marco jurídico que, según RSF, aún ofrece garantías sólidas para el ejercicio periodístico.
El informe de RSF señala que la libertad de prensa en Costa Rica enfrenta retrocesos en diversos frentes. El país posee un ecosistema mediático diverso, que incluye medios privados, públicos, universitarios, culturales y religiosos, lo que permite una cobertura nacional y regional amplia. Sin embargo, las tendencias recientes indican una erosión en las condiciones para el trabajo de los periodistas.
Este nuevo descenso se suma a una tendencia preocupante observada en evaluaciones anteriores. En la edición 2025 del Índice Mundial de Libertad de Prensa, Costa Rica ya había experimentado una caída de 10 posiciones, pasando del puesto 26 al 36. Esto representa un retroceso de 28 puestos desde que Rodrigo Chaves asumió la presidencia en 2022.
El indicador que experimentó la disminución más pronunciada fue el político, que bajó de 57,41 en 2024 a 49,96 en 2025. También se registraron retrocesos en los indicadores económico, social y de seguridad. La calificación general de Costa Rica disminuyó de 73,09 puntos en el año anterior a 72,35 puntos.
El informe destaca un aumento en las vulneraciones a la libertad de prensa, así como restricciones en el acceso a la información pública durante la administración del presidente Rodrigo Chaves Robles. RSF también advierte sobre un clima público más tenso y presiones provenientes del poder político, factores que podrían fomentar la autocensura entre los periodistas.
A pesar de estas preocupaciones, RSF subraya que Costa Rica no presenta escenarios de amenazas graves contra la integridad física de los periodistas ni de persecución sistemática. Además, el Poder Judicial ha respaldado principios fundamentales como la protección de las fuentes confidenciales.
La caída de dos posiciones en el ranking no implica un cambio drástico, pero sí refleja un retroceso relativo o una mejora en el desempeño de otros países en indicadores relacionados con la independencia mediática, la seguridad, el contexto político y el acceso a la información.
A nivel global, RSF advierte que la libertad de prensa atraviesa uno de sus momentos más complejos, con más de la mitad de los países evaluados en condiciones consideradas "difíciles" o "muy graves". En este contexto, Costa Rica mantiene una posición favorable en comparación con el resto de la región, aunque con señales de alerta sobre el ambiente político y el ejercicio del periodismo.
El informe de RSF detalla que las presiones políticas y las restricciones al acceso a la información pública son los principales desafíos que enfrenta la libertad de prensa en Costa Rica. Estas presiones pueden manifestarse de diversas formas, como declaraciones públicas que desacreditan el trabajo de los periodistas, obstáculos burocráticos para acceder a información relevante y falta de transparencia en la gestión pública.
La autocensura, como resultado de este clima de presión, es otra preocupación importante. Los periodistas pueden optar por no investigar o publicar ciertos temas por temor a represalias o a afectar sus relaciones con el gobierno. Esto limita la capacidad de la prensa para cumplir con su función de informar al público y fiscalizar el poder.
Sin embargo, el informe también reconoce los puntos fuertes de Costa Rica en materia de libertad de prensa. El país cuenta con una tradición democrática sólida, un marco legal que protege la libertad de expresión y un Poder Judicial independiente que ha defendido los derechos de los periodistas. Además, la diversidad del ecosistema mediático contribuye a garantizar una pluralidad de voces y perspectivas.
En conclusión, el descenso de Costa Rica en el ranking de Reporteros Sin Fronteras es una señal de alerta que indica la necesidad de fortalecer las garantías para la libertad de prensa y expresión. Es fundamental que el gobierno promueva un clima de respeto hacia el trabajo de los periodistas, garantice el acceso a la información pública y proteja a los medios de comunicación de presiones políticas y económicas. Solo así se podrá preservar la calidad de la democracia y el derecho de los ciudadanos a estar informados.











