Científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) advierten que América Latina y el Caribe se están calentando a un ritmo superior al promedio global, con consecuencias directas en la disponibilidad de agua, la intensificación de sequías y el aumento de eventos climáticos extremos. La advertencia surge tras la segunda reunión de autores principales del Grupo de Trabajo I del IPCC, celebrada entre el 20 y el 24 de abril en el Campus Oriente de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), con la participación de científicos de alrededor de 60 países.
Este encuentro, crucial para la comunidad científica internacional, se centra en la definición y el análisis de las bases físicas del cambio climático, incluyendo el comportamiento de las temperaturas, la frecuencia e intensidad de los eventos extremos y la identificación de posibles puntos de no retorno en el sistema climático. La climatóloga argentina Inés Camilloni, vicepresidenta del Grupo de Trabajo I del IPCC, enfatizó la aceleración del calentamiento en la región y la urgencia de fortalecer tanto la investigación científica como las políticas públicas para mitigar sus efectos.
Camilloni, experta en el estudio de las bases físicas del cambio climático, participa activamente en la selección de autores de los informes del IPCC, supervisa el proceso de redacción y actúa como review editor , asegurando que todas las observaciones y comentarios recibidos sobre los borradores sean debidamente considerados y respondidos. Además, integra el buró del organismo, responsable de coordinar la elaboración de los informes a lo largo de ciclos de aproximadamente siete años.
Su investigación se centra en la generación de proyecciones climáticas futuras y en el análisis de los impactos del cambio climático, especialmente en los recursos hídricos y las áreas urbanas. Ha estudiado en profundidad el caso de Buenos Aires, una de las megaciudades más importantes de América Latina, para comprender mejor los desafíos que plantea el cambio climático en entornos urbanos.
Trabajo particularmente en Sudamérica, en los impactos del cambio climático, en la generación de proyecciones de clima futuro en nuestra región y en impactos, y particularmente impactos sobre recursos hídricos , explicó Camilloni desde la sede de la Universidad de Concepción en Santiago.
Un seminario reciente organizado por la institución abordó el estado del cambio climático y sus diversas dimensiones en América Latina y el Caribe, basándose en la experiencia investigativa de los miembros del Bureau del Grupo de Trabajo N 1 (WGI) del IPCC.
Uno de los hallazgos más preocupantes es la aceleración del aumento de temperaturas en América Latina y el Caribe. Sabemos que el planeta se está calentando, pero en nuestra región ese aumento se dio por encima del promedio global , señaló Camilloni. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la intensificación de las sequías, donde la falta de precipitaciones y el aumento de las temperaturas se retroalimentan, creando un ciclo vicioso.
Chile se encuentra entre los países más afectados por este escenario, enfrentando una megasequía que se caracteriza por su prolongada duración y amplia extensión territorial. Las consecuencias son graves: menor disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura y otras actividades productivas, así como impactos directos en la salud debido al deterioro de la calidad del agua.
Camilloni enfatizó que existe una clara huella humana en los eventos extremos que se están observando. El uso intensivo de combustibles fósiles y los cambios en el uso del suelo, como la deforestación, son factores determinantes en los cambios climáticos actuales.
Toda la región de Chile viene atravesando un proceso que ya se lo denomina de megasequía en términos de la dimensión espacial y la extensión en el tiempo que viene llegando. Y déficit de agua significa menos agua para todas las actividades que hacen los seres humanos. Desde actividades productivas para agricultura, para consumo humano, pero también significa impactos en la salud, porque menos agua disponible significa también pérdida en la calidad del agua. Por lo tanto, las dimensiones que afectan y los sectores que afectan la falta de disponibilidad de agua son muchos , detalló la climatóloga.
La combinación del aumento de temperaturas y la sequía también crea condiciones propicias para incendios forestales. Si bien se requiere una fuente de ignición, el contexto climático actual favorece la rápida propagación de los incendios.
Otro desafío importante en la región es la falta de datos para la investigación. Camilloni señaló que la escasez de estaciones meteorológicas en amplias zonas de Sudamérica limita la capacidad de generar información precisa y proyecciones confiables. Dato que no se mide, dato que se pierde , subrayó, destacando la necesidad de una inversión sostenida en ciencia como una política de Estado.
Hay muchas regiones en Sudamérica donde hay una escasez de estaciones meteorológicas, para observar lo que nosotros llamamos la información de superficie, termómetros que midan la temperatura, el nivel en el que estamos las personas, que midan la humedad, que midan la presión, que midan la velocidad del viento. En Argentina tenemos extensiones importantes donde faltan estaciones, también en Brasil hay regiones importantes. Entonces, para poder avanzar en el conocimiento, generar información más confiable, proyecciones a futuro, la observación cumple un rol central. Y no solo lo digo yo, lo dice la Organización Meteorológica Mundial , explicó.
Medir significa una inversión importante que hay que sostenerla en el tiempo como política de Estado. Entonces, son cuestiones donde los gobiernos tienen que darle importancia al valor del dato, al valor de la información , agregó.
Finalmente, la científica destacó el papel del IPCC en la toma de decisiones. Al ser un organismo intergubernamental, sus informes son aprobados por los propios gobiernos, lo que los convierte en una herramienta fundamental para el diseño de políticas públicas. Lo que necesitamos es que esa información se amplifique y llegue a quienes toman decisiones , afirmó.
Lo que hay que entender es que el IPCC, lo que dice la sigla IPCC, significa Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Eso significa que está formado por los gobiernos. Los reportes que nosotros generamos, los resúmenes para decisiones políticas, son aprobados por los gobiernos. Los gobiernos no están desconectados de lo que es el IPCC. Por lo tanto, es el primer eslabón de responsabilidad para que esa información baje y tomar decisiones a nivel nacional, a nivel local y, después, cada uno de los científicos que formamos parte con distintos roles en el IPCC escribiendo los informes, quienes contribuyen con su ciencia , de alguna forma también son parte de esa información , concluyó Camilloni.









