El dictador norcoreano Kim Jong Un ha confirmado que sus soldados tienen órdenes de suicidarse con granadas para evitar ser capturados por las fuerzas ucranianas, una práctica que ha exaltado como un acto de lealtad heroica . La revelación se produjo en Pyongyang durante una reunión con el ministro de Defensa ruso, Andrey Belousov, y el presidente de la Duma, Vyacheslav Volodiny, donde Kim alabó a aquellos que optaron sin vacilar por inmolarse en defensa del honor .
Durante meses, se rumoreó sobre el despliegue de miles de soldados norcoreanos en el óblast ruso de Kursk para apoyar las operaciones rusas contra Ucrania. Estos rumores se intensificaron tras la firma de un tratado de defensa mutua entre Rusia y Corea del Norte, que siguió a un aumento significativo en el suministro de obuses norcoreanos a Rusia. El régimen norcoreano mantuvo inicialmente silencio sobre la presencia de sus tropas en el frente ruso, pero finalmente confirmó su participación a través de una emotiva ceremonia oficial de bienvenida a los soldados que regresaban, muchos de ellos en féretros.
Kim Jong Un aprovechó la reciente visita oficial rusa para inaugurar un monumento en honor a estos soldados, prometiendo enviar más personal para la reconstrucción de Kursk. La práctica del suicidio para evitar la captura se hizo evidente cuando las tropas ucranianas, que ocuparon parte del óblast de Kursk, capturaron a dos soldados norcoreanos. Uno de ellos lamentó no haberse quitado la vida, como habían hecho sus compañeros.
Esta situación ha generado una gran preocupación en Corea del Sur, que recuerda su propia participación encubierta en la Guerra de Vietnam, donde sus soldados lucharon junto a las fuerzas estadounidenses. A pesar de que Corea del Sur se ha convertido en el principal inversor en el Vietnam reunificado, la división de Corea persiste, especialmente en su vertiente norte.
La exaltación del suicidio militar por parte de Kim Jong Un evoca los kamikazes japoneses de la Segunda Guerra Mundial, cuyos actos fueron glorificados en el santuario de Yasukuni en Tokio. Este hecho ha contribuido a una creciente carrera armamentista en Asia Oriental, impulsada por la administración estadounidense, que insta a Japón, Corea del Sur y Taiwán a aumentar su gasto en defensa hasta el 5% de su PIB, similar al exigido a los aliados de la OTAN.
Sin embargo, la industria de armamento estadounidense enfrenta dificultades para cumplir con los pedidos existentes y reponer sus propios stocks de munición, debido a las guerras en Irán y Ucrania. Esta situación ha llevado a la Armada de EE.UU. a considerar la construcción de algunos de sus barcos de guerra fuera de su territorio, específicamente en los astilleros de Corea del Sur, por primera vez en más de ochenta años.
El ejército polaco también ha realizado un importante pedido de armamento a Corea del Sur, lo que ha impulsado a este país a convertirse en el cuarto exportador de armas del mundo, con un contrato que representa el 44% de su producción anual. El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, ha destacado el poderío militar de su país, afirmando que es el quinto más poderoso del mundo y que está preparado para defenderse sin la necesidad de una presencia militar estadounidense.
De hecho, el Pentágono ya ha trasladado una batería antiaérea THAAD desde Corea a Oriente Medio, pero Lee Jae Myung ha minimizado la importancia de este movimiento, insistiendo en la capacidad de Corea del Sur para defenderse por sí misma, con un presupuesto de defensa 1,4 veces superior al de Corea del Norte.
A diferencia de su predecesor, Yoon Suk Yeol, actualmente encarcelado por acusaciones de golpismo, Lee Jae Myung está presionando para que Corea del Sur recupere el control de sus tropas en tiempo de guerra, actualmente bajo mando estadounidense. El Pentágono está considerando esta solicitud, con el objetivo de implementarla a más tardar en el primer trimestre de 2029.
Sin embargo, el afán soberanista de Lee Jae Myung no ha sido bien recibido en Washington. La CIA ha decidido suspender el intercambio de inteligencia sobre Corea del Norte con Seúl, después de que el ministro de Defensa surcoreano revelara la ubicación de una instalación norcoreana de enriquecimiento de uranio. Esta decisión subraya la creciente tensión entre Corea del Sur y Estados Unidos, a medida que Seúl busca una mayor autonomía en su política de defensa y seguridad. La situación en la península coreana sigue siendo volátil, con implicaciones significativas para la estabilidad regional y global.










