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Uvilla al rescate: Envases biodegradables desde Ecuador

Uvilla al rescate: Envases biodegradables desde Ecuador

La Universidad Central del Ecuador avanza en la creación de envases biodegradables a partir de residuos de uvilla, una alternativa prometedora para reducir la dependencia del plástico en la industria del empaque. El proyecto, impulsado por estudiantes e investigadores de diversas carreras, busca transformar desechos orgánicos en pulpa moldeable, incorporando papel reciclado y experimentando con diferentes técnicas para lograr un material resistente y funcional.

La iniciativa surgió a raíz de una solicitud de una empresa exportadora de uvilla a la Unión Europea y Estados Unidos, que buscaba automatizar sus procesos y reducir su impacto ambiental. El docente e investigador de Ingeniería Mecánica, Mauricio Fuentes, explica que el proyecto comenzó con el diseño de una máquina peladora de uvilla, patentada por la universidad. Posteriormente, se planteó la posibilidad de utilizar los capuchones de la fruta para elaborar empaques biodegradables, lo que llevó al desarrollo de una segunda máquina, financiada a través de un concurso.

Marco Rojas, estudiante de noveno semestre de Ingeniería en Diseño Industrial, ha sido uno de los principales impulsores de la iniciativa. Relata que la idea surgió de una conversación con un empresario, quien le propuso diseñar empaques para las uvillas a base de fibras y las maquinarias necesarias para su producción, pelado y selección. Inicialmente, se consideró el uso de inteligencia artificial, pero debido a los altos costos, se optó por explorar el potencial de los residuos de uvilla.

Tras una exhaustiva investigación, prototipos, pruebas y ensayos, el equipo determinó que era posible crear empaques biodegradables a partir de la cáscara de la fruta. Como parte de sus prácticas profesionales, Rojas se enfocó en el desarrollo de los envases, utilizando fondos para la compra de maquinaria de impresión 3D. En colaboración con la carrera de Ingeniería Química, se trabajó en el desarrollo y síntesis de un aglomerado de pulpa obtenido a través de la extracción de la fibra de la cáscara de la uvilla.

Uno de los desafíos fue eliminar la lignina, una sustancia que proporciona rigidez y resistencia a la cáscara, y sustituirla por almidón de yuca. Con la colaboración de la carrera de Administración de Empresas, se desarrolló un modelo de negocio y se establecieron contactos con empresarios interesados en financiar la producción de empaques, no solo de uvilla, sino también de otros biomateriales.

Lo que nosotros hacemos es transformar un empaque que reemplace el plástico de manera eficiente , afirma Rojas. El equipo ha logrado desarrollar una maquinaria capaz de producir un empaque por minuto, utilizando agua reciclada en el proceso. Sin embargo, los empaques aún se encuentran en fase de prototipo y requieren pruebas adicionales para garantizar su seguridad y funcionalidad.

Para avanzar en el proyecto, el equipo necesita financiamiento para perfeccionar la fórmula bioquímica del aglomerado y diseñar la maquinaria adecuada. Se estima que se requieren alrededor de $3,000 para elaborar una maquinaria más funcional y $80,000 para la producción industrial, con la visión de establecer una planta industrial capaz de elaborar cualquier tipo de empaque.

Fuentes destaca que el proyecto utiliza desechos industriales que normalmente se descartan, lo que contribuye a la reducción de residuos y a la promoción de la economía circular. Sin embargo, aún faltan pruebas de contaminación y de utilidad para contener alimentos. En este sentido, se está trabajando en colaboración con una empresa que enfrenta escasez de papel para producir cubetas para huevos, con el objetivo de generar pulpa a partir de plátano.

También se han establecido contactos con otras organizaciones para explorar la posibilidad de elaborar platos o vasos de forma industrial. No obstante, es necesario realizar validaciones de compatibilidad con alimentos, teniendo en cuenta las normativas internacionales que especifican los límites permitidos de sustancias como el cadmio.

En paralelo, en otro laboratorio de la Universidad Central se están llevando a cabo pruebas de resistencia de materiales, utilizando máquinas que miden la firmeza del material al estirarlo. Además, se deben definir pruebas de biodegradabilidad para determinar el tiempo que tarda el material en descomponerse en un ambiente agresivo.

El equipo ha identificado un mercado potencial en Santa Clara, una zona cercana a la universidad donde se generan diversos desechos orgánicos. Los comerciantes locales han manifestado su interés en la iniciativa, lo que podría facilitar el acceso a la materia prima y la implementación de un sistema de recolección y procesamiento de residuos.

Este proyecto no solo representa una solución innovadora para el problema de la contaminación por plásticos, sino que también promueve el desarrollo de una industria sostenible y la generación de empleo en el sector agroindustrial. La Universidad Central del Ecuador se posiciona como un centro de investigación y desarrollo de tecnologías limpias, contribuyendo a la construcción de un futuro más verde y responsable.

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