Investigadores malagueños descubren una relación entre bajos niveles de butirato y la gravedad de la enfermedad hepática metabólica.
Un nuevo estudio liderado desde Málaga revela una conexión significativa entre la composición de la microbiota intestinal, los niveles de butirato un ácido graso de cadena corta producido por las bacterias intestinales y la gravedad de la enfermedad hepática metabólica, también conocida como hígado graso. La investigación, fruto de la colaboración entre el Ibima Plataforma Bionand, el Servicio de Endocrinología del Hospital Regional Universitario y del Hospital Virgen de la Victoria, la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), abre nuevas vías para comprender y potencialmente abordar esta creciente problemática de salud.
La enfermedad hepática metabólica se ha convertido en la patología crónica del hígado más frecuente a nivel mundial, afectando a más del 30% de la población adulta y a un alarmante 70% de las personas con obesidad o diabetes tipo 2. Contrario a lo que podría pensarse, esta enfermedad no es benigna, ya que puede evolucionar desde una simple acumulación de grasa en el hígado hasta inflamación severa, fibrosis e incluso cáncer de hígado.
El estudio, publicado recientemente, se basa en el análisis de datos de más de 1.000 personas. Los resultados principales indican que aquellos individuos con formas más avanzadas de enfermedad hepática metabólica tienden a presentar niveles más bajos de butirato en su organismo. Este hallazgo sugiere que el butirato podría desempeñar un papel protector frente a la progresión de la enfermedad.
Tras analizar datos de más de 1.000 personas hemos encontrado que tener bajos niveles de butirato se asocia con una mayor gravedad de la enfermedad hepática metabólica , explica Alicia González, coautora del estudio. El butirato, como señalan los investigadores, es un ácido graso de cadena corta con múltiples efectos beneficiosos para la salud humana. Se genera cuando las bacterias intestinales fermentan la fibra presente en los alimentos que consumimos. Por lo tanto, una dieta rica en fibra podría ser fundamental para promover la producción de butirato y, potencialmente, mejorar la salud hepática.
La investigación profundiza en la composición de la microbiota intestinal de los participantes. Los resultados revelan que las personas con enfermedad hepática metabólica presentan una menor presencia de bacterias intestinales productoras de butirato. Específicamente, se observó una reducción en la cantidad de bacterias como *Faecalibacterium prausnitziiy del género *Eubacterium*. Estas bacterias son conocidas por su capacidad para fermentar la fibra y producir butirato, lo que subraya la importancia de mantener un equilibrio saludable en la microbiota intestinal.
Bruno Ramos, investigador del IMIB y coautor del estudio, detalla que las personas con enfermedad hepática metabólica presentaron una menor presencia de bacterias intestinales productoras de butirato. Específicamente, encontramos una reducción de bacterias como *Faecalibacterium prausnitziiy del género *Eubacterium* .
La reducción en los niveles de butirato y la disminución de estas bacterias beneficiosas no solo se asocian con una mayor gravedad de la enfermedad hepática, sino también con otros factores de riesgo metabólico. Los investigadores encontraron que estos cambios en la microbiota intestinal se relacionan con una mayor inflamación del hígado, un aumento de la fibrosis, una mayor resistencia a la insulina, un mayor sobrepeso y niveles más elevados de colesterol y triglicéridos. En conjunto, estos hallazgos sugieren que un desequilibrio en la microbiota intestinal y una deficiencia de butirato pueden contribuir a un perfil metabólico desfavorable y aumentar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad hepática metabólica.
José Ignacio Martínez, otro de los coautores del estudio, aclara que la reducción en los niveles de butirato y el descenso de estas bacterias beneficiosas, se asociaron a más inflamación del hígado y fibrosis, más resistencia a la insulina, mayor sobrepeso y mayores niveles de colesterol y triglicéridos, es decir, a un perfil metabólico más desfavorable .
Es importante destacar que los autores del estudio son cautelosos al interpretar los resultados. Si bien los hallazgos sugieren una fuerte asociación entre los niveles de butirato, la composición de la microbiota intestinal y la gravedad de la enfermedad hepática metabólica, no permiten establecer una relación de causa-efecto definitiva. Se necesitan más investigaciones para confirmar si la deficiencia de butirato es una causa directa de la enfermedad o simplemente un marcador de su progresión.
No obstante, este trabajo abre la puerta a nuevas líneas de investigación prometedoras. José Carlos Fernández, investigador principal del estudio, subraya que este trabajo abre la puerta a nuevas líneas de investigación, ya que la medición de los niveles de butirato y de las bacterias productoras podría servir en el futuro como un posible marcador para identificar a las personas con mayor riesgo de complicaciones . La medición de los niveles de butirato y la identificación de las bacterias productoras podrían convertirse en herramientas útiles para la detección temprana y la estratificación del riesgo en pacientes con enfermedad hepática metabólica.
Finalmente, los investigadores enfatizan la importancia de la microbiota intestinal en la salud general y la necesidad de realizar más estudios para determinar si aumentar los niveles de butirato mediante la dieta o con suplementos podría modificar la progresión de la enfermedad hepática metabólica. Estos resultados refuerzan la importancia de la microbiota intestinal en nuestra salud, pero necesitamos más estudios para confirmar si aumentar el butirato mediante la dieta o con suplementos podría modificar la progresión de la enfermedad hepática metabólica , concluye Fernández. La investigación futura se centrará en explorar estrategias para modular la microbiota intestinal y aumentar la producción de butirato como una posible intervención terapéutica para la enfermedad hepática metabólica.











