La vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, ha provocado una nueva escalada en la disputa por las Islas Malvinas al exigir a los habitantes del archipiélago que regresen al Reino Unido si se identifican como británicos. Sus declaraciones, publicadas en la red social X, se producen en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas, exacerbadas por la posible revisión del apoyo estadounidense a la soberanía británica sobre las islas.
Hoy más que nunca, las Malvinas son argentinas , afirmó Villarruel en su cuenta de X, reiterando el reclamo argentino sobre el archipiélago. La vicepresidenta insistió en que la discusión sobre la soberanía debe limitarse a un diálogo bilateral entre Argentina y el Reino Unido, excluyendo a los habitantes de las islas, a quienes se refiere como kelpers y describe como ingleses que viven en territorio argentino . En respuesta a un usuario que argumentaba que los isleños son argentinos, Villarruel fue tajante: Si se sienten ingleses, que vuelvan a los miles de kilómetros de distancia donde está su país .
Esta postura contundente se suma a las tensiones generadas por la filtración de un memorándum interno del Departamento de Defensa de Estados Unidos, revelado por Reuters el 25 de abril. El documento, elaborado por Elbridge Colby, principal asesor de política del Pentágono, exploraba opciones para presionar a aliados de la OTAN que no respaldaron las operaciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán. Entre las medidas consideradas, se mencionaba la revisión del apoyo diplomático de Washington a las posesiones imperiales europeas , incluyendo explícitamente las Islas Malvinas.
La filtración ha provocado una fuerte reacción en Londres. El portavoz del primer ministro Keir Starmer reafirmó la posición inquebrantable del Reino Unido sobre la soberanía de las islas, mientras que la canciller Yvette Cooper declaró con firmeza que Las Islas Malvinas son británicas. La soberanía recae en el Reino Unido y la autodeterminación, en los isleños .
El presidente argentino, Javier Milei, también ha intensificado el tono en relación con las Malvinas. A fines de la semana pasada, publicó en X que las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas . En abril del año pasado, durante el 43 aniversario de la guerra, Milei había declarado que el voto más importante es el que se hace con los pies , expresando su esperanza de que los isleños algún día opten por vivir bajo soberanía argentina. Anteriormente, había reconocido que las islas estaban en manos del Reino Unido y prometió recuperarlas por vías diplomáticas, admitiendo que no habría una solución inmediata.
Además de la dimensión diplomática, ha surgido una controversia relacionada con la posible venta de cazas F-16 estadounidenses a Argentina. Según reveló The Telegraph, Washington habría presionado al gobierno británico para que aceptara esta operación, en el marco de un acuerdo más amplio. El Foreign Office británico habría recibido presiones en reuniones bilaterales, y Argentina ya habría recibido una entrega de F-16 procedentes de Dinamarca. El Reino Unido mantiene una prohibición sobre la exportación de armas a Argentina debido a la disputa de soberanía.
El canciller argentino, Pablo Quirno, aprovechó la coyuntura para reiterar la voluntad de Argentina de retomar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido, con el objetivo de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía. Sin embargo, el gobierno de las Islas Malvinas respondió reafirmando su plena confianza en el compromiso del gobierno del Reino Unido de defender nuestro derecho a la autodeterminación , recordando que el 99,8% de los votantes, con una participación del 92%, optó en el referéndum de 2013 por permanecer como territorio de ultramar británico. Argentina no reconoce la validez de este plebiscito.
La oposición conservadora británica ha respaldado la postura del gobierno, con Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, comparando la situación con los comentarios de la administración Trump sobre la anexión de Groenlandia y calificándola de una absoluta tontería . Nigel Farage, líder del partido Reform, ha anunciado su intención de viajar a Argentina en otoño para transmitirle a Milei que mantener las Malvinas bajo bandera británica es no negociable .
La guerra de las Malvinas de 1982, que se cobró la vida de 255 militares británicos, tres isleños y 649 soldados argentinos, marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Argentina y el Reino Unido. El conflicto concluyó con la rendición de las fuerzas argentinas tras diez semanas de combates. Durante la guerra, Estados Unidos respaldó a Gran Bretaña, un antecedente que ahora cobra nueva relevancia ante la posibilidad de que la administración Trump revierta esa posición histórica. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de las Islas Malvinas y la estabilidad de las relaciones internacionales en la región.









