España incrementó su gasto militar en un 50% el año pasado, alcanzando los 40.200 millones de dólares (34.265 millones de euros), contradiciendo el mensaje de rechazo a la guerra promovido por el Gobierno de Pedro Sánchez. Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), esta cifra representa el 2,1% del Producto Interior Bruto (PIB), superando por primera vez desde 1994 el umbral del 2% exigido por la OTAN.
Este aumento responde a las presiones de la administración Trump, canalizadas a través de la OTAN, para que los países miembros incrementen su inversión en armamento. El informe SIPRI revela que Europa, en su conjunto, invirtió 864.000 millones de dólares (736.000 millones de euros) en armamento en 2025, un 14% más que el año anterior, marcando el mayor crecimiento desde el fin de la Guerra Fría. A nivel global, el gasto militar mundial ascendió a 2,89 billones de dólares (2,45 billones de euros), el nivel más alto desde 2009.
España se sitúa ahora en el puesto número 15 a nivel mundial en gasto militar, representando un 1,4% del gasto global, tras escalar dos posiciones en la última década con un aumento sostenido del 122%. Las principales adquisiciones incluyen cazas Eurofighter Typhoon, fragatas F 110, vehículos blindados 8x8 Dragón, helicópteros NH 90 y diversos sistemas de misiles y munición.
A pesar de las tensiones con Francia y Alemania por el retraso en el programa de caza europeo FCAS, el Gobierno español ha continuado con sus inversiones en armamento. Paralelamente, informes recientes del Centre Del s de Estudios por la Paz denuncian la opacidad en las relaciones armamentísticas entre España e Israel, a pesar de la existencia de un embargo. El aumento del gasto también refleja la revalorización salarial en las Fuerzas Armadas y el incremento de la participación española en ejercicios militares de la OTAN.
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