Desde el exilio, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, ha denunciado que los dictadores son delincuentes y criminales que roban la libertad del pueblo. La declaración del obispo se centra en la crítica a aquellos que ostentan el poder y controlan el futuro de las naciones.
Álvarez Lagos, quien se encuentra fuera de Nicaragua, ha señalado a los poderosos como responsables de la opresión que sufren diversas poblaciones. Su denuncia apunta directamente a la contradicción que existe, según su perspectiva, entre la retórica de paz y el mantenimiento de estructuras que perpetúan la opresión.
El obispo no ha especificado a qué poderosos se refiere concretamente, pero su mensaje general es una crítica a los regímenes autoritarios y a quienes se benefician de ellos. La declaración subraya la importancia de la libertad como un derecho fundamental que, según Báez, está siendo sistemáticamente violado por aquellos que se aferran al poder.
La denuncia del obispo se produce en un contexto de creciente preocupación por la situación política en varios países de la región, donde se han denunciado restricciones a las libertades civiles y políticas. La crítica de Báez se suma a las voces que claman por el respeto a los derechos humanos y la necesidad de construir sociedades más justas y democráticas. Su mensaje busca generar conciencia sobre las consecuencias de la opresión y la importancia de defender la libertad.
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