El paso por la vía Panamericana, un corredor vital para el suroccidente colombiano, quedó completamente interrumpido tras un ataque con un cilindro bomba que dejó al menos siete muertos y cerca de veinte heridos, varios de ellos en estado crítico. La explosión, registrada en la tarde del sábado 25 de abril en el sector conocido como El Túnel, en jurisdicción de Cajibío, ha sumido a la región en un clima de alta tensión y ha reavivado las alertas sobre la presencia y accionar de grupos armados ilegales.
El ataque se produjo en un momento de coincidencia entre unidades del Ejército y presuntos integrantes de estructuras armadas, según versiones preliminares. El artefacto explosivo impactó directamente sobre un bus intermunicipal que cubría la ruta entre Popayán y Cali, destruyéndolo por completo y alcanzando a otros vehículos que transitaban por la carretera. Testigos presenciales grabaron imágenes impactantes que muestran la magnitud de la tragedia: humo, escombros, restos metálicos y personas intentando escapar o auxiliando a los heridos en medio del desconcierto.
La respuesta de las autoridades fue inmediata. El cierre de la vía se realizó de forma preventiva, no solo por los daños visibles en la infraestructura, sino también por el temor a la posible presencia de más explosivos en la zona. Equipos de seguridad y organismos de emergencia se encuentran trabajando para dimensionar el alcance de la explosión y garantizar la seguridad de los usuarios de la vía.
Desde la Tercera División del Ejército informaron que continúan las operaciones de verificación en distintos puntos del departamento del Cauca, con el objetivo de descartar la presencia de nuevos artefactos y evitar que se repitan situaciones similares en corredores estratégicos. Se están realizando sobrevuelos y controles en la zona para evaluar el terreno y reforzar la seguridad, así como un aumento en el despliegue de tropas, especialmente en áreas cercanas a Cajibío y otros municipios que han sido golpeados recientemente por la violencia, como El Tambo y Mercaderes.
El alcalde de Miranda, Cauca, Walter Zúñiga, advirtió sobre una escalada de violencia en su municipio y en todo el suroccidente del país, tras una serie de hechos ocurridos entre el viernes 24 y el sábado 25 de abril. Según explicó, en las últimas horas se registraron ataques contra vehículos de carga en vías estratégicas, incluyendo la quema de una tractomula en la vía Santa Ana que conduce al ingenio del Cauca, y un intento fallido de incendiar otro camión en la vía Panamericana, frustrado por la reacción de la comunidad.
Además, se detectó la instalación de un cilindro explosivo en el sector de Guatemala, que afortunadamente no llegó a detonar gracias a la intervención del Ejército. Para el alcalde Zúñiga, estos hechos hacen parte de una ofensiva más amplia en la región, a la que calificó como una escalada terrorista en el suroccidente colombiano .
Las autoridades atribuyen los ataques a la columna Dagoberto Ramos de las disidencias, aunque se está llevando a cabo un consejo de seguridad para evaluar la situación y tomar decisiones. A pesar de la tensión, el alcalde Zúñiga aseguró que existe presencia institucional en el territorio, con control territorial por parte del Ejército y la Policía.
Sin embargo, el mandatario lanzó un llamado urgente al Gobierno nacional para que tome el control de la situación en nuestro territorio , advirtiendo que la violencia está afectando la economía local y generando incertidumbre. Incluso alertó que algunas empresas estarían considerando salir del Cauca, lo que podría aumentar el desempleo.
En este contexto, el alcalde Zúñiga invitó a la comunidad a abstenerse de salir a la calle y a tener autocuidado, sin descartar la posibilidad de implementar medidas como toque de queda o ley seca, que serían definidas en el consejo de seguridad.
El cierre de la vía Panamericana representa un golpe significativo para la conexión entre el suroccidente y el resto del país, afectando el transporte de personas y mercancías. Las autoridades se encuentran trabajando para restablecer la movilidad lo antes posible, pero la prioridad es garantizar la seguridad de los usuarios de la vía y evitar que se repitan tragedias como la ocurrida el sábado. La situación exige una respuesta integral y coordinada por parte del Gobierno nacional, las fuerzas de seguridad y las autoridades locales, con el fin de proteger a la población civil y restablecer el orden en la región. La investigación sobre los responsables del ataque está en curso, y se espera que se esclarezcan los hechos y se lleve a los culpables ante la justicia. La comunidad del Cauca, consternada por la pérdida de vidas y la escalada de violencia, espera con esperanza una pronta solución a esta crisis y un futuro más seguro y próspero.












