Bogotá Exaltos funcionarios de la diplomacia colombiana, Guillermo Fernández de Soto y Andrés Rugeles, presidentes y vicepresidente respectivamente del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales, han lanzado una severa advertencia sobre el estado actual de la política exterior colombiana, plasmada en su reciente libro Colombia Global . En una entrevista exclusiva con SEMANA, los expertos describen una situación de pentacrisis y urgen a un cambio de rumbo para recuperar la voz, el prestigio y la influencia internacional del país.
Fernández de Soto, quien se desempeñó como canciller y embajador ante las Naciones Unidas, no dudó en calificar la política exterior del gobierno de Petro como un error , aunque matizó su crítica ofreciendo una hoja de ruta basada en principios esenciales como el respeto al derecho internacional, la democracia y la buena vecindad. El libro, según ambos autores, busca aportar a la comprensión de la política internacional en un mundo cada vez más complejo y ofrecer una guía para el próximo presidente.
La tesis central del libro radica en la identificación de una pentacrisis que enfrenta Colombia, sumándose a las ya conocidas crisis fiscal, de salud, de energía y de seguridad, una crisis en la política internacional. Rugeles explica que esta última se encuentra en uno de sus puntos más bajos, influenciada por el vaivén de las emociones y los caprichos del gobernante . Fernández de Soto lamenta la destrucción del consenso interno en materia de política exterior, lo que ha impedido al país defender adecuadamente sus intereses y consolidar su inserción en el escenario global.
Uno de los puntos críticos abordados en la entrevista es la relación con Venezuela. Rugeles enfatiza la necesidad de que la política exterior colombiana se base en principios sólidos, estableciendo líneas rojas que protejan la democracia, la realización de elecciones libres y transparentes, y la recuperación de la institucionalidad en el país vecino. Advierte sobre el peligro de caer en un rol de mercachifle a nivel internacional, priorizando únicamente intereses comerciales y aliándose con regímenes autocráticos. En cambio, propone una aproximación integral que incluya temas de seguridad, derechos humanos, desarrollo fronterizo, migración y protección de cuencas.
La reciente visita del presidente Petro a Caracas genera interrogantes, según Fernández de Soto. Se desconoce el verdadero propósito del viaje, si se centró en temas de seguridad e inteligencia o si existió una agenda oculta relacionada con las elecciones en Colombia y Venezuela. Subraya la importancia de la transparencia en las relaciones internacionales y la necesidad de ser claro ante la opinión pública sobre los objetivos de las visitas oficiales. Reconoce el esfuerzo de Delcy Rodríguez, pero advierte sobre la dificultad de encontrar un posicionamiento claro en un país con profundas rivalidades internas.
La importancia de construir alianzas con países afines es otro punto clave. Fernández de Soto afirma que sin aliados, Colombia pasará desapercibida. En este contexto, destaca la relación trilateral que se ha establecido entre Venezuela, Colombia y Estados Unidos, señalando que cualquier política hacia Caracas debe tener en cuenta la influencia de Washington. Rugeles vislumbra un escenario de prosperidad en el que una Venezuela democrática abriría enormes oportunidades para los empresarios colombianos, impulsando la reconstrucción del país vecino.
La tensión con Ecuador, exacerbada por las declaraciones del presidente Noboa en SEMANA, también preocupa a los expertos. Fernández de Soto considera un error pelear con los vecinos y lamenta la guerra de aranceles que se ha desatado. Califica la situación fronteriza como un problema delicado que no ha sido atendido adecuadamente por Colombia, lo que ha llevado a Ecuador a reaccionar de manera similar. Aboga por renovar las relaciones y evitar la confrontación.
Fernández de Soto se muestra escéptico sobre las motivaciones detrás de las decisiones de política exterior del gobierno de Petro, sugiriendo que podrían tener un propósito electoral. Critica la desarticulación de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, que durante años desempeñó un papel fundamental en la formulación de la política exterior colombiana.
Finalmente, ambos autores coinciden en que el mundo ha cambiado drásticamente en los últimos años, pasando de la esperanza de un orden mundial más seguro y estable tras el fin de la Guerra Fría a una realidad más frágil, volátil y polarizada. Rugeles destaca la importancia de adaptarse a los nuevos paradigmas y de no quedarse al margen de los cambios en las reglas del juego. Fernández de Soto resalta la necesidad de reconstruir un multilateralismo renovado, especialmente en América Latina, y de defender el papel esencial de organizaciones como la ONU y la OEA. En un mundo en constante transformación, Colombia debe mantener un rol activo y estar presente en la mesa de negociación para no convertirse en un simple objeto de juego.











