Nissan confirmó negociaciones para ceder su operación comercial en Argentina a los grupos locales SIMPA y Tagle, marcando el fin de más de una década como terminal automotriz en el país y un retorno a un modelo de distribución a través de representantes locales, similar al que existía hasta 2015. La automotriz japonesa busca, según un comunicado, eficiencia y agilidad operativa a través de esta transición.
La negociación, formalizada a través de un Memorando de Entendimiento, aún no es definitiva. Nissan enfatizó que el documento no constituye un acuerdo final y que se encuentra en una etapa de análisis detallado de los aspectos del negocio por parte de las compañías involucradas. De concretarse, la operación se integraría a NIBU, la unidad de negocios de Nissan que abarca 36 mercados importadores en América Latina.
A pesar de las negociaciones, Nissan asegura la continuidad de sus operaciones comerciales en Argentina, manteniendo la comercialización de sus productos, el lanzamiento de nuevos modelos y la prestación de servicios de atención y posventa a través de su red de concesionarios. También se garantizará la continuidad de Nissan Plan de Ahorro.
Los grupos SIMPA y Tagle ya son actores relevantes en el sector automotriz y de insumos. Grupo SIMPA, originado como distribuidora de materias primas plásticas en la década de 1970, se ha expandido a la importación y distribución de herramientas Gamma y al ensamblaje de motocicletas, representando a una decena de marcas de alta gama. Grupo Tagle, con raíces en Córdoba desde 1935, comenzó como concesionario de Renault y ha sido concesionario de Nissan desde 1990.
La trayectoria de Nissan como fabricante en Argentina estuvo marcada por desafíos. En 2014, la empresa anunció un proyecto conjunto con Mercedes Benz y Renault para producir una pick-up en Córdoba, con una inversión de 600 millones de dólares exclusivamente por parte de Nissan. Sin embargo, la salida de Mercedes Benz del proyecto a nivel mundial, tras una experiencia limitada con la producción de su pick-up X en España, dejó a Nissan sin el socio estratégico previsto para maximizar la producción y venta de camionetas en Córdoba.
Entre 2018 y 2025, Nissan produjo la Frontier en la planta de Renault en Córdoba, alcanzando un ritmo de hasta 25.000 unidades anuales. En la misma línea de montaje, entre fines de 2020 y fines del año pasado, también se fabricó la pick-up Renault Alaskan.
En un contexto de crisis financiera global, Nissan decidió cesar la producción en el país y cerró su planta de Córdoba en octubre del año pasado, dos meses antes de lo inicialmente previsto. La producción de la Renault Alaskan también se suspendió.
Actualmente, la planta de Renault continúa en operaciones con el modelo Kangoo, y se espera el lanzamiento de la pick-up Niagara a fines de este año.
La salida de Nissan se suma a la de Mercedes Benz Argentina, que en febrero del año pasado vendió su fábrica de Virrey del Pino y la licencia comercial de sus autos de lujo al grupo local Prestige Auto, liderado por Daniel Herrero y Alfonso Prat Gay. Este movimiento refleja una tendencia de reconfiguración en la industria automotriz argentina, con terminales extranjeras optando por modelos de negocio más ligeros y dependientes de socios locales.
La decisión de Nissan de enfocarse en un modelo de distribución a través de SIMPA y Tagle podría interpretarse como una estrategia para adaptarse a las condiciones económicas y regulatorias del país, reduciendo su exposición al riesgo y optimizando sus operaciones. La experiencia y la infraestructura de los grupos locales podrían facilitar la continuidad de la marca en el mercado argentino, aunque con un rol diferente al que había desempeñado como fabricante. El futuro de la industria automotriz en Argentina sigue siendo incierto, con desafíos como la inflación, las restricciones a las importaciones y la volatilidad cambiaria que impactan en la producción y las ventas.











