Un bebé de un año, identificado con las iniciales K. S. R. T., fue trasladado por vía aérea desde el Hospital Subregional de Andahuaylas, en Apurímac, hasta el Hospital Nacional PNP Luis N. Sáenz en Lima, debido a quemaduras de segundo grado. El operativo médico fue coordinado y financiado íntegramente por el Fondo de Aseguramiento en Salud de la Policía Nacional del Perú (Saludpol).
La evacuación se realizó debido a la necesidad de que el menor reciba atención en un establecimiento de mayor complejidad, dada la gravedad de su condición. Durante todo el traslado aeromédico, el bebé estuvo bajo vigilancia constante por parte de un equipo de profesionales de la salud, quienes se encargaron de mantener su estado clínico controlado y garantizar la seguridad del trayecto.
La rapidez del traslado fue fundamental para asegurar la continuidad de la atención médica del pequeño. En situaciones como esta, cada minuto cuenta, especialmente en pacientes pediátricos con lesiones que requieren evaluación y tratamiento urgentes. La organización del operativo permitió que el menor no interrumpiera su atención médica en ningún momento.
El desplazamiento se ejecutó con monitoreo permanente y la participación de personal especializado que supervisó el estado de salud del bebé durante el vuelo. La prioridad fue preservar su estabilidad y responder de inmediato ante cualquier eventualidad que pudiera presentarse durante el traslado a Lima para continuar con su tratamiento.
El operativo coordinado por Saludpol responde a su compromiso de garantizar el acceso oportuno a una atención de mayor nivel para sus afiliados. En este caso, el menor es un afiliado al sistema de salud policial, lo que permitió cubrir la totalidad de la evacuación aérea.
El caso se originó en Andahuaylas, una provincia de Apurímac, y culminó en el Hospital Nacional PNP Luis N. Sáenz, un centro de referencia en la capital para este tipo de emergencias. La decisión de trasladar al paciente a Lima se basó en la necesidad de acceder a mayores recursos médicos, equipos especializados y una mayor capacidad de respuesta para atender quemaduras en un niño pequeño, una condición que exige seguimiento inmediato y atención integral.
Durante el vuelo, el menor estuvo acompañado por profesionales entrenados para este tipo de emergencias, quienes se encargaron de la vigilancia clínica y del soporte necesario para sostener su estabilidad. La operación involucró una cadena de respuesta médica y logística que permitió concretar el traslado sin interrumpir el cuidado del paciente.
Este procedimiento forma parte de las acciones de atención que Saludpol realiza para sus asegurados cuando requieren ser derivados a centros médicos con más capacidad resolutiva. La prioridad en este caso fue asegurar que el bebé recibiera atención especializada en Lima tras presentar lesiones por quemaduras que requerían una intervención rápida y segura.
El incremento en los traslados aeromédicos a nivel nacional es notable. Según información del Ministerio de Salud (Minsa), a través del Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU), se gestionaron un total de 85 traslados aeromédicos en el país durante los primeros siete meses de 2025. De este total, 40 pacientes fueron menores de edad, incluyendo recién nacidos, lo que demuestra que casi la mitad de estas evacuaciones estuvieron dirigidas a la población pediátrica que requería intervención inmediata en hospitales de mayor complejidad.
Esta cifra representa un aumento significativo en comparación con el año anterior. Entre enero y julio de 2024, se realizaron cerca de 20 vuelos sanitarios, mientras que en el mismo período de 2025 la cifra se elevó a 85, lo que representa un crecimiento de más del 300%. Este aumento ha permitido ampliar la cobertura de emergencias médicas en regiones donde las limitaciones geográficas y la falta de infraestructura dificultan el acceso oportuno a servicios especializados.
Las evacuaciones involucraron pacientes provenientes de al menos nueve regiones del país, incluyendo Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Amazonas, Ucayali y Puno, donde las distancias y las condiciones del terreno complican los traslados por vía terrestre. En estos casos, el proceso se activa a partir de una solicitud del centro de salud de origen, tras lo cual un equipo del SAMU se desplaza para estabilizar al paciente y ejecutar el traslado aéreo con equipamiento médico que permite su monitoreo continuo hasta su llegada a Lima.
La coordinación entre Saludpol y el SAMU, junto con la disponibilidad de recursos aeromédicos, ha sido crucial para garantizar la atención oportuna de pacientes en situaciones de emergencia, especialmente en zonas alejadas y de difícil acceso. El caso del bebé de Apurímac es un ejemplo claro de cómo la colaboración interinstitucional y la inversión en servicios de salud especializados pueden salvar vidas y mejorar la calidad de la atención médica en el país.










