El gobierno brasileño propuso una flexibilización en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) que permitiría desonerar los combustibles utilizando ingresos extraordinarios provenientes del petróleo. La medida, circunscrita al año 2026, busca mitigar los impactos inflacionarios, pero genera preocupación sobre la salud fiscal del país y la posibilidad de que el Congreso amplíe excesivamente su alcance, especialmente en un año electoral.
La propuesta, firmada por el líder del gobierno, Paulo Pimenta, modifica el artículo 14 de la LRF, permitiendo que la compensación por la reducción de impuestos se realice no solo con el aumento de alícuotas, la ampliación de la base de cálculo o la creación de nuevos tributos, sino también con la recaudación extraordinaria generada por el petróleo. Esta flexibilización, aunque limitada a 2026 y a los impuestos sobre diesel, biodiesel, gasolina y etanol, abre un precedente que requiere un análisis cuidadoso.
El gobierno ha realizado gestiones previas con los presidentes de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, y del Senado, Davi Alcolumbre, y existe optimismo en el área económica de que la propuesta no se descontrole. Sin embargo, la historia demuestra que el riesgo de una "farra fiscal" un gasto público descontrolado es permanente, especialmente en años electorales.
El cálculo del impacto fiscal dependerá de la cantidad de ingresos extraordinarios que la Unión obtenga efectivamente. Este cálculo no es sencillo debido a la alta volatilidad de los precios del petróleo. No obstante, la meta de resultado primario (ingresos menos gastos, sin incluir los intereses de la deuda) actúa como un incentivo para evitar estimaciones demasiado optimistas.
En el pasado, se intentó utilizar el "exceso" de recaudación para reducir impuestos, especialmente durante los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff. Sin embargo, el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) intervino, exigiendo que el gobierno cumpliera estrictamente con la LRF y compensara activamente cualquier reducción de impuestos con aumentos en otros tributos.
La propuesta actual tiene una lógica similar, pero con un alcance más limitado tanto en la fuente de ingresos como en el uso de los fondos, además de una restricción temporal. Uno de los principales desafíos será evitar la ampliación del alcance de esta medida, ya que los ingresos del petróleo podrían aumentar significativamente si la crisis se prolonga y los precios se mantienen altos.
Más allá de los aspectos fiscales y políticos, la medida también plantea una discusión económica. El gobierno se enfoca en mitigar los impactos inflacionarios de una crisis externa, lo cual es legítimo, pero tiene sus desventajas. Esta opción podría comprometer la mejora de las cuentas públicas, lo que podría desacelerar la trayectoria de endeudamiento del país y permitir desoneraciones futuras más estructurales.
Otro efecto potencial es que, al facilitar la desoneración de la gasolina, el proyecto podría dar más libertad a Petrobras para aumentar el precio del combustible. Una fuente gubernamental explicó que la estatal tenía una "gordura" (margen) para absorber los aumentos, pero que este margen se está agotando rápidamente.
El año electoral refuerza el enfoque a corto plazo del gobierno. Por el momento, la proposición está limitada, pero es crucial que el Congreso actúe con prudencia en su tramitación. La medida representa un precedente importante para la LRF y podría tener consecuencias significativas para la estabilidad fiscal de Brasil. La atención y el debate cuidadoso son esenciales para garantizar que la propuesta no comprometa el futuro económico del país. La flexibilización, aunque presentada como una solución temporal para un problema específico, podría abrir la puerta a prácticas fiscales menos responsables en el futuro, especialmente en un contexto político volátil. La clave estará en la capacidad del Congreso para resistir las presiones políticas y priorizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo. La propuesta, en definitiva, plantea un dilema entre la necesidad de aliviar la carga sobre los consumidores y la importancia de mantener la disciplina fiscal.












