La disminución de las lluvias y la posible llegada del fenómeno de El Niño están generando una creciente presión sobre las fuentes hídricas en Panamá, alertó Betzabé Atencio, directora de Seguridad Hídrica del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente). La especialista advierte que varios ríos y cuencas del país registran niveles bajos de caudal, lo que reduce la disponibilidad de agua para consumo humano, actividades agrícolas y otros usos esenciales. Muchas de las fuentes hídricas en el país se encuentran bajo presión , afirmó Atencio, subrayando la gravedad de la situación.
Este preocupante escenario está directamente relacionado con la disminución en los patrones de lluvia, lo que impacta negativamente tanto la recarga de los ríos como su capacidad de abastecimiento. La situación, según MiAmbiente, ya no se limita a un área geográfica específica, sino que se extiende a distintas regiones del país, lo que exige una respuesta coordinada y efectiva.
Entre las zonas más afectadas, Atencio destacó el Pacífico, el área central, el arco seco y partes de la provincia de Chiriquí, donde se han identificado cuencas más vulnerables tanto a la sequía como a la contaminación. Esta combinación de factores agrava aún más la problemática, poniendo en riesgo la calidad y cantidad de agua disponible para las comunidades locales.
La escasez hídrica en algunas regiones ha obligado a las autoridades a implementar medidas urgentes, como la construcción de represamientos temporales para garantizar que el nivel del agua alcance las tomas utilizadas para el abastecimiento. Este tipo de acciones, aunque paliativas, reflejan la magnitud del problema en ciertas comunidades y la necesidad de soluciones a largo plazo.
Desde MiAmbiente, se ha reforzado el monitoreo de los caudales de los ríos mediante aforos, que permiten medir con precisión el flujo del agua, así como la evaluación de las concesiones de uso de agua, tanto vigentes como futuras. El objetivo es asegurar que el recurso hídrico se utilice de manera sostenible y equitativa, evitando sobreexplotaciones que puedan agravar la situación. No se descarta la adopción de medidas similares a las aplicadas en años anteriores durante eventos de El Niño, como la suspensión temporal de nuevas concesiones en cuencas con alta presión hídrica, una medida preventiva que busca proteger las fuentes de agua más vulnerables.
La funcionaria explicó que el manejo del recurso hídrico se realiza bajo un enfoque de gestión integral de cuencas hidrográficas, que incluye monitoreo constante, control riguroso, fiscalización efectiva y prevención proactiva. Además, se mantiene una estrecha coordinación entre diversas instituciones clave, como el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa), el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), para garantizar una respuesta coordinada y eficiente ante la crisis hídrica.
Sin embargo, la disminución de las lluvias no es el único factor que contribuye a la presión sobre las fuentes hídricas. La pérdida de cobertura boscosa y la degradación de los bosques ribereños, que actúan como esponjas naturales que retienen agua, reducen la capacidad de los ecosistemas para regular el flujo hídrico. A esto se suma el crecimiento poblacional y las actividades humanas en zonas cercanas a los ríos, que generan una mayor demanda de agua y aumentan el riesgo de contaminación.
En ese sentido, Atencio hizo un llamado a fortalecer la participación ciudadana en la protección de los recursos hídricos, especialmente a través de los comités de cuencas y subcuencas. Si no se involucra la comunidad, esto no va a ser sostenible , advirtió, destacando la importancia de la colaboración y el compromiso de todos los actores sociales para garantizar la seguridad hídrica del país.
También instó a la población a denunciar prácticas que afectan directamente a los ríos, como la tala indiscriminada de árboles, las quemas forestales, las descargas de aguas residuales sin tratamiento y la extracción ilegal de materiales en los cauces. Estas actividades, además de ser perjudiciales para el medio ambiente, contribuyen a la degradación de las fuentes hídricas y ponen en riesgo el suministro de agua para las comunidades.
Panamá aún cuenta con una importante riqueza hídrica, pero enfrenta una presión creciente debido a la actividad humana y al cambio climático. Por lo tanto, el manejo responsable del recurso se vuelve cada vez más urgente. La adopción de medidas preventivas, la inversión en infraestructura hídrica sostenible y la promoción de prácticas de conservación del agua son fundamentales para garantizar la seguridad hídrica del país a largo plazo. La colaboración entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil es esencial para enfrentar este desafío y proteger este recurso vital para las generaciones presentes y futuras. La situación actual exige una acción inmediata y coordinada para evitar que la escasez de agua se convierta en una crisis de proporciones mayores.










