Una misión egipcia ha desenterrado una gran estatua incompleta, sin la parte inferior, que se cree podría pertenecer al faraón Ramsés II, en un yacimiento arqueológico ubicado al norte de El Cairo. El hallazgo, realizado en la zona conocida como Tel al Faraon, en la localidad de Al Husainiya, provincia de Al Sharquiya, representa un importante testimonio arqueológico según Hesham al Leizy, Secretario General del Consejo de Antig edades.
La estatua, que pesa entre 5 y 6 toneladas y mide aproximadamente 2.20 metros de altura, se encuentra en un estado de conservación delicado. Los expertos consideran que este descubrimiento arroja luz sobre las prácticas religiosas y reales en el este del Delta de Egipto, así como sobre el fenómeno del traslado y reutilización de estatuas reales durante el Imperio Moderno, un período que abarca entre el 1570 y el 1069 a.C.
El yacimiento de Tel al Faraon corresponde a la antigua ciudad de Imet, y el hallazgo de esta estatua se suma a una serie de descubrimientos recientes en la provincia de Al Sharquiya. Hace algunos meses, investigadores encontraron una estela de piedra que contiene una copia desconocida del Decreto de Canopo, emitido por Ptolomeo III en el año 238 a.C.
Los estudios preliminares, liderados por Mohamed Abdelabdea, jefe del sector de Antig edades egipcias en el Consejo Supremo de Antig edades, sugieren que la estatua no se originó en Tel al Faraon. Se cree que fue transportada desde Ber Ramses, una importante capital real durante el reinado de Ramsés II, para ser reutilizada en un complejo religioso. Esta práctica de trasladar y reutilizar estatuas era común en la antig edad, y este hallazgo proporciona nueva información sobre cómo se llevaban a cabo estos procesos y las motivaciones detrás de ellos.
La reutilización de estatuas reales en nuevos complejos religiosos podría haber tenido diversas razones, incluyendo la afirmación del poder del nuevo gobernante al asociarse con figuras del pasado, o la necesidad de materiales de construcción. El análisis detallado de la estatua y su contexto arqueológico podría revelar más información sobre estas motivaciones.
Debido a su frágil estado de conservación, la estatua ha sido trasladada desde el yacimiento hasta un almacén del museo en la zona de San al Hayar, donde se iniciará un proceso de restauración urgente. Los conservadores trabajarán para estabilizar la estatua, limpiar la superficie y, si es posible, reconstruir las partes faltantes. Este proceso requerirá un análisis cuidadoso de los materiales y técnicas utilizados en la construcción original de la estatua, así como la aplicación de métodos de conservación modernos.
El descubrimiento de esta estatua representa un importante avance en la comprensión de la historia y la cultura del antiguo Egipto. Ramsés II, uno de los faraones más conocidos y poderosos de la historia egipcia, gobernó durante un largo período de tiempo y dejó un legado impresionante de construcciones y monumentos. Este nuevo hallazgo contribuye a ampliar nuestro conocimiento sobre su reinado y la sociedad egipcia de la época.
Las autoridades egipcias han expresado su entusiasmo por este descubrimiento y han reafirmado su compromiso con la protección y promoción del patrimonio cultural del país. El turismo arqueológico es una fuente importante de ingresos para Egipto, y nuevos hallazgos como este pueden atraer a más visitantes y contribuir al desarrollo económico del país.
El Consejo de Antig edades planea continuar con las excavaciones en Tel al Faraon y en otras áreas de la provincia de Al Sharquiya, con la esperanza de descubrir nuevos tesoros arqueológicos que puedan revelar más secretos sobre el pasado de Egipto. La investigación arqueológica es un proceso continuo, y cada nuevo descubrimiento nos acerca un poco más a la comprensión de la rica y compleja historia de esta antigua civilización.
La estatua, aunque incompleta, ofrece una visión fascinante de la habilidad artística y la maestría técnica de los antiguos egipcios. La calidad de la escultura y los detalles de la representación sugieren que fue creada por artesanos altamente calificados, y su tamaño imponente refleja la importancia del faraón Ramsés II y su poderío. La restauración de la estatua permitirá a los investigadores estudiar más a fondo sus características y obtener información valiosa sobre las técnicas de escultura utilizadas en la antig edad.










