Perú concretó la compra de aviones de combate F-16 Block 70 por 3.500 millones de dólares tras un proceso marcado por la opacidad, amenazas directas del embajador estadounidense en Lima y la renuncia de altos funcionarios del gobierno peruano. La decisión, que se tomó en medio de una creciente tensión política y a pocos meses de las elecciones presidenciales, pone fin a meses de incertidumbre y controversia sobre la modernización de la flota aérea del país.
El gobierno peruano había destinado un presupuesto de 3.500 millones de dólares para la adquisición de 24 nuevos aviones de combate, con el objetivo de reemplazar sus obsoletos Mirage 2000 franceses y MIG-29 rusos. A la licitación se presentaron tres ofertas: la estadounidense Lockheed Martin con el F-16 Block 70, la sueca Saab con el Gripen y la francesa Dassault con el Rafale.
Inicialmente, se esperaba que la propuesta ganadora fuera anunciada a finales de 2025. Sin embargo, la destitución de la ex presidenta Dina Boluarte y la posterior asunción del presidente interino José Jerí paralizaron el proceso y extendieron los plazos. Bajo la administración de Jerí, la negociación se llevó a cabo en secreto y se privilegió el diálogo con Estados Unidos, generando suspicacias y críticas.
Según fuentes locales, la oferta inicial de Washington contemplaba solo la entrega de doce unidades nuevas, una cifra inferior a las expectativas de Perú. En medio de estas negociaciones, el gobierno de Jerí firmó un acuerdo preliminar con Estados Unidos que establecía un cronograma para la firma del contrato y el primer desembolso de 2.000 millones de dólares.
La revelación de este acuerdo por parte del sucesor de Jerí, José María Balcázar, desató una fuerte reacción del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro. A través de su cuenta en la red social X, Navarro advirtió que si Perú negociaba de mala fe y socavaba los intereses estadounidenses , utilizaría todas las herramientas disponibles para proteger la prosperidad y seguridad de su país y de la región.
La amenaza del embajador Navarro, que según medios locales incluyó la posibilidad de retirar visas a los responsables del proceso de compra, generó una intensa presión sobre Balcázar por parte de militares y sectores de derecha para que procediera con la firma del contrato en secreto.
Finalmente, el lunes pasado se firmó el contrato de compra de los F-16 Block 70, a pesar de la renuencia del presidente Balcázar. Ante la insistencia del gobernante en postergar la compra y su negativa a realizar el pago previsto para este miércoles, los ministros de Relaciones Exteriores, Hugo De Zela, y de Defensa, Carlos Díaz, presentaron su renuncia y revelaron la existencia de los contratos firmados el 20 de abril. El pago se realizó finalmente, para satisfacción del embajador Navarro.
La adquisición de los aviones de combate se produce en un contexto de elecciones presidenciales en Perú, con el temor de que un posible cambio de gobierno pueda poner en riesgo el proceso. La candidata derechista Keiko Fujimori y el ultraderechista Rafael López Aliaga se han mostrado a favor de la compra, mientras que el izquierdista Roberto Sánchez ha expresado sus reservas.
Según el embajador de Estados Unidos en Perú, las primeras unidades de los F-16 Block 70 serán entregadas en 2029. Ahora es el proceso de entrenamiento, de equiparse, de aprendizaje para los mecánicos, ingenieros y pilotos. Los primeros aviones vienen en el 2029 y son los primeros 12 aviones. Hay mucha desinformación allá afuera: son aviones nuevos, los más avanzados del mundo, no hay ningún país en la región que tenga los F-16 block 70 , aseguró en entrevista a RPP.
La polémica compra de los F-16 Block 70 ha puesto de manifiesto las tensiones geopolíticas en la región y la influencia de Estados Unidos en las decisiones estratégicas de Perú. El proceso, marcado por la opacidad y las presiones externas, ha generado dudas sobre la transparencia y la soberanía del país andino. La entrega de los primeros aviones en 2029 marcará un nuevo capítulo en la historia de la Fuerza Aérea Peruana y en las relaciones bilaterales entre Perú y Estados Unidos. El futuro gobierno peruano deberá asumir la responsabilidad de gestionar este importante contrato y garantizar que la modernización de la flota aérea contribuya a la seguridad y defensa del país.











