Ante un preocupante incremento en los robos en tiendas, legisladores de varios estados de EE. UU. están considerando implementar regulaciones más estrictas para el uso de las cajas de autoservicio en supermercados y tiendas de conveniencia. La popularidad de estos sistemas, que ha crecido significativamente en los últimos años, se ve ahora amenazada por las crecientes pérdidas que sufren los comercios.
La discusión central se enfoca en aumentar el control sobre estas cajas, ya sea mediante una mayor supervisión por parte de empleados, la limitación del número de artículos que se pueden adquirir sin asistencia, o un reequilibrio entre cajas automáticas y tradicionales atendidas por personal. El objetivo primordial es claro: disminuir la incidencia de hurtos.
Según un estudio proyectado para 2026, a pesar de que el 86% de los consumidores prefiere utilizar las cajas de autoservicio, los robos pueden ser hasta un 65% más frecuentes en comparación con las cajas atendidas por empleados. La magnitud del problema se evidencia en el hecho de que más de 36 millones de estadounidenses admiten haber robado alguna vez utilizando estos sistemas.
Algunas empresas, como Walmart, ya han comenzado a revertir esta tendencia, retirando algunas de sus cajas de autoservicio para volver a los sistemas tradicionales. Hasta el 22 de abril, ningún estado ha aprobado leyes definitivas al respecto, pero diversas propuestas están siendo debatidas activamente. Estas medidas reflejan una tendencia común: reforzar la supervisión en las cajas de autoservicio para reducir las pérdidas y mejorar la seguridad en las tiendas. La situación plantea un desafío para el sector minorista, que busca equilibrar la conveniencia para el consumidor con la necesidad de proteger sus activos.
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