El dólar en Colombia ha caído a niveles de marzo de 2021, impulsado por una combinación de factores globales e internos que han favorecido la apreciación del peso colombiano. La divisa cerró ayer en $3.576,10, $2,8 por debajo de la TRM de $3.573,30, y acumula cuatro semanas por debajo de la barrera de los $3.700.
La debilidad global del dólar, el aumento en el apetito por activos de economías emergentes y el atractivo del carry trade son los principales impulsores de esta tendencia. A esto se suman los mayores ingresos de dólares provenientes de la exportación de commodities como el petróleo y el oro, así como el incremento en las remesas y el turismo.
Según Gabriela Bautista, analista de contexto externo y mercado cambiario de Corficolombiana, la apreciación del peso colombiano responde principalmente a factores externos. El debilitamiento del dólar en el mundo en 2024 -reflejado en la caída del DXY-. A esto se suma un mayor apetito por activos de economías emergentes en un entorno financiero más favorable , explicó, destacando el atractivo del carry trade (con tasas locales relativamente altas) y términos de intercambio favorables.
Andrés Langebaek, exvicepresidente de Anif, añadió que el auge de los precios de los commodities juega un papel crucial. Desde finales de febrero, el peso colombiano se ha visto especialmente beneficiado por el comportamiento del petróleo , afirmó. A pesar de la moderación reciente en el precio del crudo, Langebaek recordó que, antes del conflicto actual, el precio rondaba los US$65 por barril, mientras que actualmente se sitúa cerca de los US$90.
Además del petróleo, el economista destacó el dinamismo de otras fuentes de divisas. Colombia ha registrado un sólido desempeño en ingresos por remesas y turismo, rubros clave de la balanza de pagos. Estos han tenido incrementos muy importantes frente a niveles previos a la pandemia , señaló.
En detalle, las remesas alcanzaron US$12.708 millones el año pasado, en comparación con US$11.468 millones en 2023, lo que representa un aumento superior a US$1.000 millones. Los ingresos por turismo también experimentaron un crecimiento significativo, pasando de US$8.699 millones a US$9.427 millones.
David Cubides, economista jefe de Banco de Occidente, atribuye el comportamiento reciente del peso a un dólar internacionalmente más débil, influenciado por la estrategia de Donald Trump, lo que ha favorecido el desempeño de las monedas emergentes. A nivel regional, agregó que seguimos observando las monedas de la región con un comportamiento bastante interesante , en línea con ese entorno global.
Sin embargo, Cubides advirtió que, a nivel local, variables como el ciclo político comienzan a ganar relevancia. La estabilidad política y las expectativas en torno a las políticas económicas del gobierno podrían influir en el comportamiento futuro del peso colombiano.
La combinación de estos factores ha generado un escenario favorable para la moneda colombiana, que continúa mostrando una tendencia a la apreciación. Los analistas coinciden en que, si bien la situación actual es positiva, es importante monitorear de cerca la evolución de los factores tanto internos como externos que podrían afectar el tipo de cambio en el futuro. La fortaleza del peso podría tener implicaciones tanto positivas como negativas para la economía colombiana, afectando las exportaciones, la inflación y la competitividad del país.
El impacto en las exportaciones es una preocupación latente, ya que un peso más fuerte puede encarecer los productos colombianos en el mercado internacional, reduciendo su competitividad. Por otro lado, la apreciación del peso puede ayudar a controlar la inflación al abaratar los productos importados.
En resumen, la caída del dólar y la apreciación del peso colombiano son el resultado de una compleja interacción de factores globales y locales. La debilidad del dólar, el aumento en los precios de los commodities, el incremento en las remesas y el turismo, y un entorno financiero internacional más favorable han contribuido a esta tendencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el tipo de cambio es una variable volátil y que su comportamiento futuro dependerá de la evolución de estos factores y de la implementación de políticas económicas adecuadas.












