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Faltando menos de un mes para las elecciones presidenciales, el candidato de izquierda Iván Cepeda sorprendió al plantear una serie de requisitos para participar en los debates, generando un intenso debate entre figuras políticas y de opinión. Mientras algunos lo ven como una estrategia legítima para garantizar un debate justo, otros lo critican como un acto de prepotencia.
Cepeda expuso sus condiciones durante una participación en el programa A Fondo con María Jimena Duzan, dejando claro que su asistencia a los debates dependerá de la libertad para definir las temáticas y su orden, así como la garantía de una moderación imparcial. El candidato también manifestó su intención de debatir únicamente con los representantes de la extrema derecha en estas elecciones, específicamente Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, descartando enfrentarse a Claudia López y Sergio Fajardo.
Esta postura provocó una fuerte reacción por parte de la periodista Juanita Gómez, de la revista Semana, quien criticó duramente a Cepeda en su cuenta de X (anteriormente Twitter). Gómez expresó: Que descaro ver a un candidato presidencial poner condiciones para debatir, desde el escenario hasta el moderador y los rivales. Si así es ahora, ¿así será para gobernar? Miedo .
Las palabras de Gómez desataron una ola de comentarios en la red social, con reacciones tanto a favor como en contra. Algunos usuarios defendieron a Cepeda, argumentando que, dada la historia de ataques de los medios tradicionales a ciertos candidatos, solicitar reglas mínimas para un debate serio es una actitud razonable. Otros lo respaldaron, calificándolo de líder que no se deja intimidar por aquellos que buscan el poder y la riqueza a costa del Estado.
En contraste, otros usuarios criticaron a Gómez, acusándola de ser una pseudoperiodista que prioriza el espectáculo mediático sobre las propuestas. Algunos la acusaron de estar arrastrada y vendida , presumiendo de independencia y crítica cuando en realidad está sesgada.
La polémica se intensificó con la respuesta de Abelardo de la Espriella, quien envió una carta a varios medios de comunicación acusando a Cepeda de querer castrar el debate.
Más allá del debate sobre las condiciones impuestas por Cepeda, las encuestas recientes sugieren que el candidato de izquierda se encuentra en una posición favorable para ganar las elecciones. Según La Gran Encuesta (GAD3 para Noticias RCN) y la medición de Invamer (para Blu Radio y Noticias Caracol) realizadas a finales de febrero de 2026, Cepeda superaría a Abelardo de la Espriella en un eventual enfrentamiento directo.
El estudio de Invamer otorga a Cepeda un 43,0% de la intención de voto en la primera vuelta, frente al 23,4% de De la Espriella. La diferencia se amplía en la segunda vuelta, donde Cepeda alcanzaría un 59,4% de los votos contra el 37,4% del abogado.
La encuesta de GAD3 muestra un panorama ligeramente más competitivo, con Cepeda liderando la intención de voto con un 34% sobre un 26% de De la Espriella. Sin embargo, en el escenario de segunda vuelta, la ventaja de Cepeda se mantiene, aunque se reduce a solo cinco puntos, con un 38% frente al 33% de De la Espriella.
La decisión de Cepeda de poner condiciones para participar en los debates ha abierto un nuevo frente en la campaña presidencial, generando un debate sobre la transparencia, la imparcialidad y las reglas del juego en la contienda electoral. Mientras algunos lo ven como una estrategia legítima para protegerse de posibles ataques, otros lo consideran un acto de arrogancia que pone en duda su capacidad para gobernar.
El Ministerio de Defensa, a través de su titular Pedro Sánchez, ha confirmado que la CIA no tiene conocimiento de ningún plan para atentar contra Iván Cepeda, desmintiendo rumores que circulaban en redes sociales. Esta confirmación busca disipar cualquier temor sobre la seguridad del candidato en medio de la creciente polarización política.
La atención ahora se centra en si Cepeda cumplirá sus requisitos y participará en los debates, y en cómo esta decisión afectará su imagen y sus posibilidades de ganar las elecciones. La polémica generada por sus declaraciones ha puesto de manifiesto las tensiones existentes entre los candidatos, los medios de comunicación y la opinión pública, y ha reavivado el debate sobre el papel de los debates en la democracia.










