El Gobierno de José Antonio Kast ingresó este miércoles al Congreso su proyecto estrella, el Plan de Reconstrucción Nacional, tras una firma presidencial a las 7:30 de la mañana y días de intensas negociaciones. La iniciativa, sin embargo, llega con un apoyo incierto y un diseño modificado respecto al original, producto de la necesidad de asegurar los votos necesarios para su aprobación.
El Ejecutivo contaba con apenas 76 votos asegurados al inicio de la semana, requiriendo al menos 78 para superar la fase inicial de la legislación. En este contexto, el Partido de la Gente (PDG) se convirtió en un actor clave, con Franco Parisi dinamitando públicamente la propuesta mientras su bancada mantenía abierta la posibilidad de negociar.
Las conversaciones con el PDG se extendieron por varios días, incluyendo almuerzos y reuniones telemáticas sin acuerdo inmediato. El partido puso condiciones concretas, como la rebaja del IVA a medicamentos y pañales, y medidas para la clase media. Mientras tanto, algunos diputados del PDG insinuaban su apoyo, generando una situación incómoda para el Gobierno.
La Moneda respondió activando contactos directos con Parisi y los diputados del PDG, buscando evitar la pérdida de votos. Como resultado, el proyecto se fue ajustando en áreas como medicamentos y pymes, con la exploración de beneficios adicionales en iniciativas paralelas.
La oposición criticó duramente la estrategia del Gobierno, acusándolo de pirquineo antidemocrático y de ceder ante demandas que favorecen al gran empresariado. Mientras tanto, el oficialismo buscaba sumar apoyos en Demócratas y, de manera más limitada, en el Frente Amplio.
La situación actual presenta un proyecto en constante mutación, con el futuro de la reconstrucción nacional dependiendo en gran medida de la decisión final del Partido de la Gente. La presión por la disponibilidad de recursos se agudiza a fin de mes, añadiendo urgencia a la situación. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.











