La transición energética en Europa se enfrenta a una creciente ola de desinformación y obstáculos legales que amenazan con paralizar el despliegue de la energía eólica. Según denuncia la patronal europea WindEurope, existe un ecosistema grande y bien organizado que socava activamente el discurso energético en la Unión Europea, llegando incluso a capitalizar la oposición en países con una fuerte apuesta por las renovables como Noruega, donde la organización Motvind Norge agrupa a más de 24.000 miembros.
WindEurope acusa a Motvind Norge de presentar la energía eólica como una amenaza grave y sistémica para la salud humana y el medio ambiente , a pesar de la falta de consenso científico que respalde sus afirmaciones, especialmente en lo referente al impacto del infrasonido generado por las palas de los aerogeneradores. La patronal denuncia acusaciones de intimidación y escalada de violencia en conflictos locales y posibles vínculos con entornos informativos prorrusos , señalando los canales Steigan.no y Derimot.no como difusores de información alineada con el Kremlin.
Este grupo se enmarca dentro de los denominados antiviento , caracterizados por el uso de una amplia gama de argumentos en contra, sin rodeos respecto a teorías conspirativas marginales y la difusión de narrativas engañosas a través de redes sociales y medios de comunicación alternativos. WindEurope también identifica el papel de activistas en la creación de contenido viral y la replicación de información sesgada por parte de medios de comunicación de centroderecha, así como el cuestionamiento del cambio climático y los beneficios de las renovables por parte de políticos de extrema derecha .
Galicia se presenta como un claro ejemplo de cómo se utiliza la vía judicial para bloquear proyectos eólicos. Grupos de oposición organizados han emprendido campañas de litigios prolongadas para descarrilar nuevos parques, a pesar de contar con la autorización administrativa correspondiente. Al atacar sistemáticamente aspectos procedimentales, como los informes sectoriales y el impacto ambiental, buscan obtener suspensiones cautelares que pueden prolongarse durante años, independientemente de su legalidad final.
La estrategia, según WindEurope, ha demostrado ser altamente eficaz , dejando cerca de 100 proyectos, con una potencia de 2.500 megavatios y una inversión de miles de millones de euros , en el aire. Esta situación ha provocado una parálisis generalizada de la inversión y la construcción en el sector eólico gallego. La patronal también critica el modelo de litigio profesionalizado, que ha generado ingresos atractivos y estables para los bufetes de abogados especializados.
A pesar de las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y del Supremo español que han anulado los argumentos jurídicos empleados para las suspensiones, WindEurope advierte de una importante incertidumbre debido a la cantidad de proyectos retrasados y la acumulación de casos en los tribunales.
El debate público sobre la energía eólica está roto , advierte Tinne Van der Straeten, consejera delegada de WindEurope. La oposición presenta la energía eólica como un proyecto ideológico que perjudica a las comunidades, debilita la economía y amenaza la naturaleza, en un contexto de crisis energética y dependencia de los combustibles fósiles. Esto no es solo un problema de comunicación. La desinformación y la información errónea plantean un problema de competitividad y de seguridad , remarca Van der Straeten, alertando sobre el riesgo de paralizar la capacidad de Europa para tomar decisiones racionales sobre su futuro energético.
La patronal europea subraya que la desinformación no solo afecta a la inversión y el desarrollo de nuevos proyectos, sino que también pone en peligro la seguridad energética de la Unión Europea y su capacidad para cumplir con los objetivos de descarbonización. La situación exige una respuesta coordinada por parte de las instituciones europeas y los gobiernos nacionales para combatir la desinformación, proteger la integridad del debate público y garantizar un marco regulatorio estable y predecible para el sector eólico. La falta de acción podría tener consecuencias devastadoras para la transición energética y la competitividad de Europa en un mercado global cada vez más exigente.












