La vicepresidenta Victoria Villarruel optó por una celebración alternativa en lugar de asistir a la misa en la Basílica de Luján en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. En un gesto que se interpreta como una clara señal de distanciamiento del oficialismo, Villarruel eligió la Basílica María Auxiliadora y San Carlos en el barrio de Almagro, lugar donde Jorge Bergoglio fue bautizado, y aprovechó la ocasión para criticar a funcionarios del gobierno presentes en la ceremonia oficial.
Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios. La ceremonia tenía un contenido que era el recuerdo al Papa. Era una ceremonia que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas , declaró Villarruel a la prensa. La vicepresidenta enfatizó su preferencia por estar con la gente, con otros argentinos , argumentando que la política se inmiscuye en fechas significativas para la población. Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos , añadió.
La misa en Luján contó con la presencia de figuras clave del gobierno de Javier Milei, incluyendo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro de Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. Sin embargo, la ausencia de Villarruel, quien asumió la presidencia de la Nación en ausencia de Milei, quien se encontraba en Israel, generó un fuerte debate.
La tensión entre Villarruel y el oficialismo se agudizó tras las declaraciones del presidente Milei en una entrevista con el medio español El Debate, donde acusó a la vicepresidenta de intentar boicotearlo y traicionarlo. Milei recordó la ausencia de Villarruel en la firma del Pacto de Mayo, alegando un supuesto cuadro gripal que, según el mandatario, no impidió a la vicepresidenta asistir a un desfile al día siguiente. Además, denunció que Villarruel se había reunido con gente verdaderamente complicada tras ese episodio.
El distanciamiento se evidenció también en la crítica de Milei a la decisión de Villarruel de homenajear a Isabel Perón con la inauguración de un busto en su honor en la Cámara alta.
La polémica se extendió a otros ámbitos del gobierno. El senador Sergio Berni, en respuesta a las acciones de Villarruel, declaró que si la vicepresidenta se considera nacionalista, debería renunciar a su cargo.
La situación también derivó en un cruce verbal entre Lilia Lemoine, vocera presidencial, y la propia Villarruel, con acusaciones directas y fuertes reproches.
La decisión de Villarruel de asistir a la Basílica de Almagro, en lugar de la misa oficial en Luján, se interpreta como una estrategia para marcar perfil propio y distanciarse de un sector del oficialismo con el que mantiene diferencias ideológicas y políticas. La presencia de figuras como Kicillof, De Pedro y varios intendentes peronistas en la misa de Luján, aunque ubicados en filas más atrás, también añade una capa de complejidad al análisis de la situación.
La ausencia de Villarruel en Luján y sus posteriores declaraciones han reavivado las tensiones internas en el gobierno de Milei, poniendo de manifiesto las diferencias existentes entre la vicepresidenta y el presidente, y generando un debate sobre el rumbo político del oficialismo. La controversia se suma a una serie de conflictos que han marcado los primeros meses de la gestión de Milei, evidenciando la fragilidad de la coalición gobernante y la necesidad de gestionar las diferencias internas para garantizar la gobernabilidad.










