El costo de vida en Chile continúa en ascenso, impactando directamente el bolsillo de las familias. Un reciente sondeo realizado por la aplicación móvil Cheaf revela un incremento generalizado de los precios de los productos esenciales, oscilando entre un 16 y un 30 por ciento. Los productos que lideran las alzas son los huevos, con un aumento del 45 por ciento, seguidos por las carnes y embutidos (23 por ciento) y las frutas y verduras (12 por ciento).
La encuestadora de Cheaf también indagó sobre las estrategias que la población está implementando para mitigar el impacto de la inflación. Las respuestas evidencian un cambio en los hábitos de consumo, con un marcado aumento en la búsqueda de ofertas y descuentos, el rescate de alimentos para evitar el desperdicio, la preferencia por marcas más económicas y la reducción en el consumo de productos considerados no esenciales, como la carne.
La situación se agrava con los datos proporcionados por el Ministerio de Desarrollo Social, que confirman que la canasta básica alimentaria superó por primera vez los 90 mil pesos por persona en marzo (aproximadamente 102 dólares). Este indicador registró una variación mensual de 0,5 puntos porcentuales, superando los incrementos observados en febrero (0,2) y enero (0,4). En los últimos 12 meses, la canasta básica ha experimentado un alza acumulada del 4,1 por ciento, impulsada por las presiones inflacionarias en productos esenciales y el encarecimiento de insumos clave como los combustibles.
El gobierno de José Antonio Kast respondió a la creciente preocupación por los precios con un anuncio que generó aún más controversia: un alza de 370 pesos por litro en las gasolinas (0,41 centavos de dólar) y de 580 pesos en el diésel (0,64 centavos de dólar). Este incremento, sin precedentes en la historia del país, se justifica por la gravedad del conflicto en el Oriente Medio y la supuesta escasez de recursos fiscales heredada de la administración anterior.
Hasta entonces, el alza del petróleo a nivel internacional había sido moderada gracias al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). Este mecanismo utilizaba subsidios e impuestos para proteger a los consumidores de las fluctuaciones del mercado. Sin embargo, el Ejecutivo argumentó que, dadas las circunstancias actuales, era imposible mantener el Mepco y que las familias debían asumir directamente el nuevo costo de los combustibles.
La decisión de eliminar el Mepco ha sido ampliamente criticada por la oposición y por diversos sectores de la sociedad, quienes argumentan que el gobierno está priorizando la disciplina fiscal por encima del bienestar de la población. Se teme que el aumento de los combustibles tenga un efecto dominó en toda la economía, elevando los costos de transporte, producción y, en última instancia, los precios de los bienes y servicios.
El impacto de la inflación y el alza de los combustibles se siente especialmente en los hogares de menores ingresos, quienes destinan una mayor proporción de sus ingresos a la compra de alimentos y energía. La superación de los 90 mil pesos en la canasta básica alimentaria representa un duro golpe para estas familias, que se ven obligadas a tomar decisiones difíciles para poder cubrir sus necesidades básicas.
La situación económica actual plantea un desafío importante para el gobierno de Kast, que deberá encontrar medidas para mitigar el impacto de la inflación y proteger a los sectores más vulnerables de la población. La búsqueda de soluciones efectivas y sostenibles se ha convertido en una prioridad para evitar que la crisis económica se agrave y genere mayores tensiones sociales. La incertidumbre económica continúa siendo alta, y el futuro inmediato dependerá de la evolución de los precios internacionales, la política económica del gobierno y la capacidad de la población para adaptarse a las nuevas condiciones.












