Leandro Ortiz de la Rosa, un reconocido sanjuanero, ha alzado la voz en defensa del estudio de impacto ambiental para un proyecto minero en la provincia, generando una fuerte controversia y exponiendo acusaciones directas contra líderes opositores a la actividad. En una extensa misiva, Ortiz de la Rosa se declara abiertamente minero y desafía a quienes lo tildan de enemigo del pueblo por apoyar la iniciativa, argumentando que busca el progreso económico y social de San Juan y sus campesinos.
Ortiz de la Rosa reconoce y respeta las preocupaciones de quienes se oponen al proyecto, pero reitera su convicción de que el estudio de impacto ambiental es crucial para determinar si la actividad minera puede desarrollarse de manera responsable y sostenible. Subraya que el país está comprometido legalmente a través de convenios internacionales y que la reforma de la ley minera podría generar mayores beneficios para el Estado y ayudar a superar la crisis económica que se avecina.
El autor de la misiva critica duramente a los seudodirigentes del movimiento opositor, acusándolos de hipocresía y oportunismo. Afirma que muchos de ellos se benefician del oro de manera indirecta, mientras predican en contra de la minería. Los acusa de aprovecharse de la situación de San Juan y sus campesinos para obtener beneficios personales.
Ortiz de la Rosa lanza acusaciones específicas contra varios individuos, sin mencionarlos directamente por su nombre, pero describiendo sus acciones y comportamientos. Señala a alguien que, según él, ha recibido dos pensiones del Estado sin trabajar y aún así cobra por contratos en Educación y la UASD, negando el sustento a sus propios hijos. También denuncia a un supuesto representante de los agricultores que, durante cuarenta años, ha tomado prestadas sumas millonarias al Estado y ha chantajeado a los gobiernos para que le condonen las deudas, utilizando a los campesinos como peones en sus juegos de poder.
Además, Ortiz de la Rosa critica a aquellos que se han enriquecido a través de contratos con la empresa GoldQuest Dominicana, buscando prebendas y chantajeando a la empresa para obtener sumas millonarias a través de intermediarios.
En contraste, Ortiz de la Rosa se defiende afirmando que su apoyo a la minería se basa en su deseo genuino de mejorar las condiciones de vida de los campesinos de Hondo Valle, El Romero, La Higuera, La Lima y El Hingeñito, quienes, según él, han sido ignorados durante mucho tiempo por los defensores del pueblo. Destaca que estos campesinos carecen de acceso a servicios básicos como educación, televisión, Internet y radio, y que los líderes opositores nunca se han preocupado por su bienestar.
Ortiz de la Rosa se muestra orgulloso de ser considerado no grato por estos líderes, afirmando que prefiere ser fiel a sus principios y defender los intereses de su pueblo antes que congraciarse con oportunistas y aprovechadores.
El sanjuanero enfatiza que su amor y sentido de pertenencia por su pueblo son más importantes que cualquier diferencia personal. Reconoce que tiene diferencias con los líderes del movimiento opositor, pero asegura que su objetivo principal es el bienestar de San Juan y sus habitantes.
Ortiz de la Rosa concluye su misiva instando a la reflexión y al diálogo, llamando a un equilibrio fecundo de respeto y una mejor convivencia entre todos los sanjuaneros. Propone que se sienten a analizar el problema en sus distintos aspectos: social, jurídico, medioambiental y económico, buscando soluciones conjuntas que beneficien a todos. Advierte que buscar caminos diferentes sería un grave error, ya que el país está comprometido legalmente y al borde de un problema legal internacional.
La misiva de Ortiz de la Rosa ha generado una ola de reacciones en San Juan, dividiendo a la población entre quienes apoyan su postura y quienes la critican. El debate sobre la minería en la provincia se ha intensificado, y se espera que continúe en los próximos días. La transparencia y el cumplimiento de las regulaciones ambientales serán claves para determinar el futuro de este proyecto y el desarrollo de San Juan. La declaración de Ortiz de la Rosa plantea preguntas importantes sobre la ética, la responsabilidad social y el papel de los líderes en la defensa de los intereses del pueblo.











