Un análisis interno de Petróleos Mexicanos (Pemex) sobre el derrame ocurrido en el complejo Abkatún-Pol-Chuc ha revelado una serie de irregularidades operativas que no fueron reportadas a los altos mandos de la empresa, según declaraciones de su director general, Víctor Rodríguez Padilla. La investigación, basada en la revisión de bitácoras de ocho embarcaciones, información técnica y datos satelitales, ya fue presentada a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Entre las irregularidades detectadas se encuentra la pérdida de integridad de un oleoducto y la realización de reparaciones no notificadas a la dirección general ni a niveles superiores. Además, se confirmó la existencia de una fuga de hidrocarburos que fue negada “sistemáticamente” por áreas operativas, incluso después de que se registraran arribazones de petróleo en las costas del Golfo de México en marzo.
El análisis también evidenció la coincidencia entre el punto de daño del ducto y el origen de la mancha, lo que refuerza la trazabilidad del incidente. Se documentó el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada, así como una contradicción entre reportes que minimizaban el incidente como un “simple lagrimeo” y el despliegue de once embarcaciones para contener y dispersar el derrame.
Una decisión clave que contribuyó a la magnitud del derrame fue la falta de cierre inmediato del flujo del ducto, lo que se realizó hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga. La fuga, ubicada en un oleoducto de 36 pulgadas en el lecho marino, fue detectada inicialmente el 6 de febrero mediante un sobrevuelo, y su origen exacto fue localizado dos días después por buzos especializados. La reparación del ducto se completó el 18 de febrero. Rodríguez Padilla afirmó que se está revisando detalladamente cada hora de lo sucedido para obtener un panorama completo del incidente.
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