Israel y Líbano iniciaron en la medianoche de este jueves un alto el fuego de diez días, anunciado previamente por el expresidente estadounidense Donald Trump. El cese de fuego se materializó tras un período de escalada de tensiones, con ataques cruzados que dejaron muertos en el sur libanés y heridos en el norte israelí justo antes de su entrada en vigor. Los detalles del acuerdo, un comunicado de seis puntos, fueron divulgados por Estados Unidos, que también se perfila como mediador en las negociaciones que se avecinan.
Trump reveló el acuerdo a través de su red social Truth Social, y posteriormente el Departamento de Estado de EE.UU. emitió un comunicado confirmando los términos del compromiso. Este acuerdo se produce en un contexto de creciente inestabilidad regional, tras el reciente alto el fuego entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por el otro.
La situación se complicó cuando, tras la tregua con Irán, Israel continuó con ataques en el sur del Líbano, argumentando que estaban dirigidos a infraestructura de Hezbollah. Estas acciones generaron tensiones en las negociaciones con Irán, ya que Teherán, a través de su canciller, insistió en que el cese al fuego debía extenderse a los aliados de Irán en la región, incluyendo a Líbano.
El acuerdo actual busca establecer un marco para negociaciones directas entre Israel y Líbano, facilitadas por Estados Unidos, con el objetivo de alcanzar una paz duradera. Se espera que Trump sea el anfitrión de estas negociaciones, e incluso se contempla la posibilidad de una visita conjunta a la Casa Blanca.
El comunicado del Departamento de Estado detalla los seis puntos clave del acuerdo. El primero establece que Israel y Líbano afirman no estar en guerra y se comprometen a negociar de buena fe para alcanzar un acuerdo integral que garantice la seguridad y la estabilidad. El cese de hostilidades entrará en vigor el 16 de abril de 2026 a las 17:00 EST, inicialmente por diez días, como un gesto de buena voluntad por parte de Israel para facilitar las negociaciones. Este período podrá prorrogarse si se demuestran avances y si Líbano demuestra su capacidad para ejercer su soberanía.
El segundo punto aborda la cuestión de Hezbollah, la organización terrorista que opera en territorio libanés. El acuerdo exige que Líbano tome medidas significativas para impedir que Hezbollah y otros grupos armados no estatales lleven a cabo ataques contra Israel. Este es, quizás, el punto más crítico y de mayor incertidumbre, ya que la capacidad de Líbano para controlar a Hezbollah es cuestionable.
Israel, por su parte, se reserva el derecho a defenderse en caso de ataques, pero se compromete a no llevar a cabo operaciones ofensivas contra objetivos libaneses. El tercer punto del acuerdo subraya las amenazas que enfrenta Israel, recordando los ataques de Hezbollah hasta el último minuto antes del cese al fuego. El ejército israelí también realizó maniobras en la frontera el mismo jueves.
El cuarto punto enfatiza la responsabilidad exclusiva de las fuerzas de seguridad libanesas en la soberanía y defensa nacional del país, negando a cualquier otro actor, incluyendo a Hezbollah, el derecho a actuar como garante de la soberanía libanesa. Este punto busca limitar la influencia de Hezbollah en el sur del Líbano y reforzar la autoridad del Estado libanés. Sin embargo, el presidente libanés Joseph Aoun ha insistido en la necesidad de la retirada completa de las fuerzas israelíes del territorio libanés y el despliegue del ejército libanés hasta las fronteras internacionales.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha anunciado que mantendrá una zona de seguridad de 10 kilómetros en la frontera, asegurando que Israel no se retirará de la zona.
El quinto punto establece que Israel y Líbano solicitarán a Estados Unidos que facilite nuevas negociaciones directas para resolver cuestiones pendientes, incluida la demarcación de la frontera terrestre internacional. La frontera entre Líbano e Israel nunca ha sido formalmente acordada, y se utilizan los límites establecidos por las Naciones Unidas en 2000, conocidos como la "Línea Azul".
Finalmente, el sexto punto reafirma el compromiso de ambas partes de trabajar hacia un acuerdo integral que garantice la seguridad, la estabilidad y la paz duraderas.
La situación sigue siendo frágil. El representante permanente de Israel ante la ONU, Danny Danon, advirtió que Israel reaccionará si se siente amenazado y mantendrá sus posiciones. Las autoridades libanesas han pedido a los residentes del sur del país que esperen a que el acuerdo entre en vigor antes de regresar a sus hogares.
El éxito de este alto el fuego dependerá de la capacidad de ambas partes para cumplir con sus compromisos y de la efectividad de las negociaciones facilitadas por Estados Unidos. La sombra de Hezbollah y la persistente desconfianza entre Israel y Líbano plantean desafíos significativos para alcanzar una paz duradera en la región. La tregua, que coincide con la finalización prevista del alto el fuego entre EE.UU. e Irán el 22 de abril, se presenta como una oportunidad crucial para desescalar las tensiones y avanzar hacia una solución diplomática.











