La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar ha lanzado una severa advertencia al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, comparando su postura desafiante ante la posibilidad de abandonar el poder con la de Nicolás Maduro antes de su captura. Durante una audiencia del Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, titulada "América Latina tras la caída de Maduro", Salazar afirmó que el régimen cubano se encuentra en un estado de vulnerabilidad sin precedentes en sus 65 años de existencia.
La declaración de Salazar se produjo en respuesta directa a recientes comentarios de Díaz-Canel a NBC News, donde el mandatario cubano declaró que renunciar "no es parte de nuestro vocabulario" y cuestionó si la pregunta provenía de una periodista o del Departamento de Estado. Salazar aprovechó esta declaración para establecer un paralelismo inquietante con Maduro, quien, poco antes de su captura, también se mostró inflexible en su negativa a ceder el poder.
"Hace unos días, el principal títere cubano dijo en televisión que no se iba del poder, que no iba a ningún lado. Bueno, Maduro hace unos meses dijo lo mismo y miren dónde está ahora", declaró Salazar, subrayando la fragilidad de la posición de Díaz-Canel.
La congresista, quien preside el subcomité, argumenta que el régimen comunista cubano está "en soporte vital" y que la administración Trump, con la participación activa del secretario de Estado Marco Rubio, tiene la capacidad de "desconectarlo". Salazar señaló que la creciente ola de protestas en Cuba, con más de 200 manifestaciones en el último mes, incluyendo el ataque a la sede del Partido Comunista en Morón, demuestra que los cubanos han perdido el miedo y la creencia en la invencibilidad del régimen Castro.
El embajador Michael Kozak, alto funcionario de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, confirmó durante la audiencia que Washington mantiene conversaciones con el régimen cubano, supervisadas por Trump y Rubio. Sin embargo, Kozak se negó a revelar detalles específicos sobre los interlocutores o el contenido de las negociaciones, enfatizando que cualquier acuerdo posible estaría condicionado a la salida del poder de los Castro. "No vamos a hacer ningún negocio con los Castro. Ellos necesitan irse y entonces necesitamos empezar de nuevo", afirmó categóricamente.
Kozak también destacó el impacto de la captura de Maduro en la economía cubana, señalando que la isla ha perdido a su principal benefactor. Venezuela suministraba a Cuba aproximadamente 170,000 barriles diarios de petróleo esencialmente gratis, de los cuales el régimen cubano revendía el 60% en el mercado abierto para obtener divisas. La pérdida de este suministro ha exacerbado la crisis económica y energética en Cuba, debilitando aún más al régimen. Además, Kozak informó que cientos de agentes cubanos de seguridad que operaban en Venezuela han abandonado el país tras la captura de Maduro.
Sin embargo, la audiencia también reflejó voces de cautela y preocupación. El representante demócrata Joaquín Castro advirtió que la administración Trump podría intentar replicar en Cuba el enfoque aplicado en Venezuela, lo que, según su opinión, sería una "catástrofe" para el pueblo cubano, la región y los Estados Unidos. Castro expresó su temor de que Trump busque una "victoria fácil" en Cuba, similar a la que percibió en Venezuela, y que esto pueda conducir a consecuencias negativas.
La representante Debbie Wasserman Schultz también cuestionó la viabilidad de replicar el "modelo venezolano" en Cuba, argumentando que las negociaciones secretas que resultaron en la elección de un sucesor dentro de la dictadura, los acuerdos financieros con el régimen y el levantamiento de sanciones a los responsables de la represión no son una solución adecuada.
Salazar, en su cierre, reafirmó la postura del ala republicana del Congreso, insistiendo en que el régimen cubano es vulnerable y que no puede ser reformado, sino reemplazado. "Para la primera vez, la enquistada maquinaria Castro es vulnerable. No se puede reformar un sistema que fue construido sobre la represión. Solo hay que reemplazarlo", concluyó.
La situación en Cuba se presenta como un punto crítico, con un régimen debilitado por la crisis económica, la creciente disidencia interna y la presión externa de la administración Trump. La posibilidad de una transición política en la isla, aunque incierta, se ha convertido en un tema central en el debate político estadounidense, con implicaciones significativas para el futuro de la región. La cautela expresada por algunos legisladores demócratas subraya la complejidad de la situación y la necesidad de evitar un enfoque que pueda agravar la crisis humanitaria y política en Cuba. La administración Trump, por su parte, parece decidida a mantener la presión sobre el régimen cubano, con la esperanza de provocar un cambio de régimen y consolidar su influencia en la región.











