Filadelfa Vidal Aguilar, nacida el 10 de mayo de 1935 en la antigua colonia La Fe del Central Santa Lucía, hoy municipio de Rafael Freyre, personifica la historia de compromiso y servicio a Cuba. Desde sus humildes orígenes, con un padre obrero cañero y una madre dedicada al hogar, Filadelfa demostró un temprano interés por la educación, superando las dificultades de su comunidad para completar el sexto grado, un logro significativo en una época donde el acceso a la educación era limitado, especialmente para niñas y jóvenes que a menudo se veían obligadas a abandonar los estudios para trabajar o casarse.
Su trayectoria política se inició con la restructuración de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) en 1961, mientras cursaba estudios en la escuela Ñico López de La Habana, participando activamente en la unificación de las organizaciones revolucionarias. En 1962, con la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista, precursor del actual Partido Comunista de Cuba, Filadelfa se integró a las comisiones a nivel de la antigua región Holguín, trabajando en diversos municipios y siendo electa primera secretaria del Comité Municipal en San Germán. Este nombramiento marcó el inicio de su ascenso en las filas del partido, siendo trasladada a la región de Holguín como organizadora.
La vida de Filadelfa Vidal se entrelazó con los momentos fundacionales del Partido Comunista de Cuba. Participó activamente en el proceso de construcción del partido, combinando su labor política con su desempeño como administradora en la fábrica Lidia Doce. Recuerda con claridad figuras clave de la provincia y el municipio, como Víctor Manuel González Alvear, a quien conoció en la escuela nacional de cuadros Ñico López en 1961.
Un momento crucial en su vida fue el 3 de octubre de 1965, cuando formó parte de la delegación que asistió a la actividad fundacional del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el teatro Chaplin. Allí, presenció el histórico discurso de Fidel Castro, quien proclamó la unidad de todas las fuerzas revolucionarias en Cuba y anunció el cambio de nombre del partido de Partido Unido de la Revolución Socialista a Partido Comunista de Cuba. Filadelfa recuerda el debate sobre el nuevo nombre, la consulta a la sala y la decisión final de adoptar el nombre que hoy conocemos. Conserva con cariño un ejemplar del periódico Granma que publicó la noticia al día siguiente, como un testimonio tangible de aquellos tiempos.
La formación de Filadelfa no se limitó a la política. La escuela nacional de cuadros Ñico López fue fundamental para su desarrollo ideológico y político. Posteriormente, completó su formación en una escuela militar en G irabo, donde enfrentó rigurosas pruebas, incluyendo un entrenamiento bajo fuego real, pasando boca abajo por una alambrada.
Paralelamente a su compromiso político, Filadelfa persiguió su carrera profesional. Mientras se desempeñaba como secretaria del poder popular en su municipio, viajaba a Santiago de Cuba todos los fines de semana para estudiar derecho en la Universidad de Oriente. Tras graduarse, se convirtió en fiscal provincial, donde ejerció durante 24 años.
Su dedicación a la formación de juristas continuó después de su jubilación. Actualmente, coordina la maestría en Ciencias Penales y Criminológicas en la Universidad de Holguín, un programa único en la provincia y el país, que ya ha graduado a dos ediciones con un total de 49 másteres, y se encuentra en su tercera edición con 36 juristas provenientes de Holguín, Granma y Las Tunas.
Su compromiso con la justicia y el derecho en Cuba es inquebrantable, avalado por más de 20 años como miembro del consejo nacional de la Unión de Juristas de Cuba y su actual participación en la junta provincial de Holguín. A lo largo de su trayectoria, ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo los premios Panchito Frexes, Mallete Martiano, la Toga de la Libertad, Humanidad y Justicia, galardones de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, medallas por su labor en la Universidad de Holguín y la fiscalía, y la distinción de profesora de mérito.
En un contexto económico desafiante para Cuba, Filadelfa Vidal expresa su preocupación por el impacto del bloqueo impuesto por Estados Unidos durante más de 60 años. Considera que esta política limita el acceso a productos esenciales, incluyendo medicamentos, y genera un impacto negativo en la vida cotidiana de los cubanos. Sin embargo, mantiene una postura firme en defensa de la Revolución y del gobierno cubano, recordando las palabras del presidente Díaz-Canel, quien aboga por el diálogo y la búsqueda de acuerdos basados en la igualdad de condiciones y sin imposiciones.
A pesar de las adversidades, Filadelfa destaca la solidaridad que Cuba recibe de gran parte del mundo, lo que refuerza su posición ante las dificultades impuestas por el bloqueo. En lo personal, recuerda con cariño a su esposo, fallecido hace más de seis años, con quien compartió 55 años de matrimonio y criaron a tres hijos, lamentando el trágico fallecimiento de su hijo mayor a los 35 años. Sus otros dos hijos, José Antonio, administrador en un círculo infantil y militante del Partido, y un abogado que no ejerce la profesión, siguen un camino recto en la vida.
Filadelfa Vidal, a pesar de su jubilación, continúa activa en el ámbito profesional, convocando un curso de posgrado para defensores en la Defensoría Provincial de Justicia, demostrando su compromiso continuo con el desarrollo del derecho en Cuba.
Rememora con emoción momentos cruciales de su carrera, como su experiencia como secretaria del Partido durante el paso del ciclón Flora por Urbano Noris, donde tuvo la oportunidad de comunicarse directamente con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien mostró interés por la situación de los evacuados y coordinó esfuerzos para garantizar su seguridad.
Al reflexionar sobre el futuro de Cuba, Filadelfa Vidal hace un llamado a las nuevas generaciones y a los militantes del Partido Comunista de Cuba a defender la Revolución y a fortalecer el legado de figuras como Martí, Mella y Fidel, entregando lo mejor de sí mismos para construir un futuro mejor para Cuba. Su vida, dedicada al servicio de su país y a la justicia, es un ejemplo de compromiso, perseverancia y fe en el futuro de Cuba.












