El nieto de Fidel Castro, Sandro Castro, ha generado controversia con sus recientes declaraciones a la cadena NBC, donde abogó por una transición hacia un sistema capitalista en Cuba, menos burocracia y un cambio de mentalidad en la gestión del país. Sus palabras contrastan fuertemente con el estilo de vida privilegiado que lleva, alimentando un debate sobre la hipocresía de la élite castrista y la posibilidad de un reposicionamiento familiar en un contexto de creciente descontento social y económico.
Castro, quien cuenta con más de 150,000 seguidores en Instagram, afirmó que apoyaría una transición capitalista, argumentando que existe un amplio sector privado en Cuba que se beneficiaría de un mercado libre. Sí lo apoyaría, yo y muchísimas personas también. Porque en Cuba hay un gran sector privado , declaró. Subrayó la necesidad de un mercado libre para poder crecer con más velocidad , reconociendo implícitamente las limitaciones del modelo económico actual.
Sin embargo, sus declaraciones van más allá de la simple defensa del libre mercado. Castro también criticó la gestión interna del régimen, señalando la existencia de un bloqueo interno mentalmente que, según su opinión, perjudica a Cuba tanto como el embargo estadounidense impuesto por Estados Unidos. Esta equiparación de las fallas estructurales del régimen con la política exterior estadounidense es un giro significativo, viniendo de un descendiente directo de quien instauró el sistema que hoy critica.
La situación energética en Cuba, marcada por prolongados apagones que pueden durar hasta 20 horas diarias, también fue objeto de sus críticas. Castro reconoció muchísima dificultad con la electricidad y abogó por no solo un cambio de gobierno, sino un cambio de mentalidad , con menos burocracia y una mayor apertura económica.
No obstante, la imagen de ciudadano común que Sandro Castro intenta proyectar choca frontalmente con su realidad. A pesar de afirmar vivir en un apartamento de un solo cuarto muy modesto y tener un solo coche , es propietario del Bar EFE en el Vedado, una instalación que le costó 50,000 dólares, una suma equivalente a décadas de salario promedio cubano, que ronda los 20 dólares mensuales. El bar cobra una cuota de entrada de 1,000 pesos y exige un consumo mínimo por mesa de 15,000 pesos, superando con creces el salario promedio de un cubano.
Además, Sandro Castro reside en el barrio de Kohly, en La Habana, una zona históricamente reservada para militares y agentes de inteligencia, lo que refuerza la percepción de privilegio y acceso a recursos inaccesibles para la mayoría de la población. Durante una entrevista con CNN el 30 de marzo, realizada en pleno apagón, Castro utilizó un generador eléctrico propio, sirvió cervezas frías y lució gafas de sol de diseñador, mientras millones de cubanos soportaban la misma interrupción del servicio sin ningún tipo de recurso.
Estas contradicciones no han pasado desapercibidas. Idalmis Menéndez, exnuera de Fidel Castro, fue directa al responderle: Sí tienes privilegios, Sandro, porque naciste en el corazón del poder , recordando que creció en el complejo de Punto Cero rodeado de comodidades inaccesibles para la inmensa mayoría de los cubanos, incluso durante el Período Especial.
En la misma entrevista con NBC, Sandro Castro intentó distanciarse de su abuelo con una frase que elude cualquier responsabilidad histórica: Eran tiempos diferentes, momentos de la historia diferentes, generaciones diferentes. Lo que él hizo en su momento ya se hizo .
A pesar de sus críticas, Castro invitó al exilio cubano a regresar e invertir en el país y cuestionó el estilo comunicativo del expresidente estadounidense Donald Trump: La administración de Trump confunde. Él dice una cosa hoy y dentro de una semana vuelve a decir otra cosa. Cuesta seguirle . Sin embargo, respaldó la política de Trump de eliminar restricciones al sector privado cubano.
El profesor luso-cubano Rodolfo Bendoyro analizó en CNN Portugal que el caso de Sandro Castro evidencia la hipocresía de una élite que predica igualdad mientras vive en la opulencia, en un país donde el salario promedio no llega a los 20 dólares mensuales.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente protagonismo mediático de la llamada nueva camada Castro . A finales de febrero, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como El Cangrejo , se reunió con el equipo del senador Marco Rubio en San Cristóbal y Nieves, lo que ha alimentado las especulaciones sobre un posible reposicionamiento de la familia en un escenario de transición.
Las palabras de Sandro Castro, aunque polémicas, reflejan un creciente descontento dentro de la propia élite castrista con el rumbo del país. Su llamado a un mercado libre, menos burocracia y un cambio de mentalidad podría interpretarse como un intento de adaptarse a una realidad cambiante y de buscar nuevas soluciones para los problemas económicos y sociales que enfrenta Cuba. Sin embargo, su estilo de vida privilegiado y su falta de reconocimiento de la responsabilidad histórica de su familia socavan la credibilidad de sus propuestas y alimentan el escepticismo de la población. El futuro de Cuba, y el papel que jugará la familia Castro en él, sigue siendo incierto.












