Quito, Ecuador La Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE rendirá homenaje póstumo al ingeniero Jorge Ignacio Dávila Rojas, Dr. (H.C.), al designar la Sala de Sesiones del Honorable Consejo Universitario con su nombre. El acto solemne se llevará a cabo este miércoles 15 de abril, en reconocimiento a su destacada trayectoria académica y profesional.
Jorge Ignacio Dávila Rojas nació en Quito el 15 de noviembre de 1931 y falleció el 13 de abril de 2021, coincidiendo con el Día del Maestro, un hecho que sus allegados consideran un justo reconocimiento a su vocación docente. Su formación inicial se desarrolló en la Escuela La Salle y el Colegio San Gabriel, antes de ingresar a la Universidad Central del Ecuador, donde obtuvo el título de ingeniero civil.
Desde sus primeros años como profesional, Dávila Rojas demostró una particular fascinación por el hormigón armado, su cálculo y diseño. Esta especialización lo llevó a ser designado catedrático en la Escuela Técnica de Ingenieros del Ejército, donde compartió sus conocimientos y experiencia con generaciones de futuros ingenieros.
Uno de los proyectos más emblemáticos en su carrera fue la construcción del edificio del Palacio Legislativo, entre 1958 y 1960. En este proyecto, Dávila Rojas desempeñó un papel crucial como calculista e ingeniero residente principal. Su labor no se limitó a la supervisión técnica, sino que también incluyó la realización de giras educativas para mostrar las ventajas de las técnicas constructivas empleadas. Estas giras lo llevaron a diversas regiones del país, incluyendo Guayaquil, Azuay y la Central Hidroeléctrica Paute, así como a la construcción de la vía Patuca Morona.
Sin embargo, su influencia trascendió las fronteras nacionales. En 1963, coordinó una importante gira a Brasil, acompañada por un oficial superior, dos instructores, un profesor y ocho oficiales alumnos. Este viaje representó una oportunidad invaluable para el intercambio de conocimientos y la adopción de nuevas tecnologías en el campo de la ingeniería.
Además de su labor académica y constructiva, Dávila Rojas también incursionó en la administración pública, desempeñándose como Gerente General del Banco de la Vivienda. Desde esta posición, pudo contribuir significativamente a la construcción de viviendas populares, mejorando la calidad de vida de numerosas familias ecuatorianas.
Su compromiso con la enseñanza se mantuvo firme hasta el año 2001, cuando se acogió a la jubilación como catedrático de la Escuela Politécnica del Ejército. No obstante, su legado perduró, y en 2004, la institución le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, un reconocimiento a su destacada trayectoria y su contribución al desarrollo de la ingeniería en el país.
Incluso después de su jubilación, Dávila Rojas continuó siendo un asesor valioso para varios rectores de la ESPE, compartiendo su sabiduría y experiencia hasta el momento de su fallecimiento. Su capacidad intelectual y su calidad humana lo convirtieron en una figura respetada y admirada en la comunidad universitaria.
Alfredo Suquilanda, amigo personal del ingeniero Dávila Rojas, destaca su afecto y sabiduría. Nachito siempre estuvo dispuesto a brindar su asesoramiento a aquellos que buscaban su consejo, durante los casi 25 años que Suquilanda laboró en la ESPE.
El Rector de la Universidad de las Fuerzas Armadas, ingeniero Oswaldo Mauricio González Mosquera PhD, quien fue alumno del ingeniero Dávila Rojas, expresó su profundo agradecimiento y honor por la designación de la Sala de Sesiones con el nombre de su maestro. Esta decisión refleja el reconocimiento de la institución a la invaluable contribución del ingeniero Dávila Rojas a la formación de profesionales y al desarrollo de la ingeniería en Ecuador.
La designación de la Sala de Sesiones del Honorable Consejo Universitario con el nombre de Ingeniero Jorge Ignacio Dávila Rojas, Dr. (H.C.) es un tributo merecido a un hombre que dedicó su vida a la enseñanza, la investigación y la construcción de un país mejor. Su legado perdurará en las aulas de la ESPE y en el corazón de sus estudiantes, quienes recordarán siempre su solvencia técnica, su seriedad académica y su compromiso con la formación humana y profesional. Su influencia se extenderá a través de las generaciones de ingenieros que formó, quienes continuarán aplicando sus conocimientos y valores en la construcción de un futuro más próspero para Ecuador.












