Cantabria ha experimentado un 2025 marcado por temperaturas elevadas, sequía y una notable disminución de las precipitaciones de nieve, según el resumen climático anual presentado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El año se posiciona como el tercero más cálido desde 1989 y 1997, con una temperatura media que superó en un grado el periodo de referencia de 30 años (1991-2020).
La temperatura media anual en la estación del aeropuerto de Santander fue de 15,9 grados, 1,1 grados por encima del promedio, acercándose al récord de 16,3 grados alcanzado en 2022 y 2023. Los expertos de la Aemet advierten sobre un aumento constante de la temperatura media anual en esta estación, a un ritmo de 0,36 grados por década, y de la temperatura máxima, con un incremento de 0,48 grados por década.
El año 2025 se caracterizó por un elevado número de días con temperaturas elevadas. Se registraron 68 días con temperaturas superiores a 25 grados, en comparación con los 37 días del promedio, y seis días con temperaturas que superaron los 30 grados, duplicando la media habitual. Desde 2017, las temperaturas máximas anuales en el aeropuerto han superado consistentemente los 33 grados, alcanzando los 37,3 grados el año pasado.
El récord absoluto de temperatura en Cantabria, establecido en Terán (Cabuérniga), se igualó el 15 de agosto durante la segunda ola de calor del año, que se prolongó durante más de una semana, del 10 al 17 de agosto. La primera ola de calor, de menor duración, se produjo del 18 al 20 de junio.
Las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones tuvieron consecuencias devastadoras, especialmente en el parque nacional de Picos de Europa, donde se produjeron incendios de gran magnitud en su vertiente leonesa durante la segunda mitad de agosto. Además, Cantabria sufrió una serie de incendios provocados entre el 10 y el 16 de noviembre, favorecidos por fuertes vientos del sur y la falta de lluvias, lo que dificultó las labores de extinción.
En cuanto a las precipitaciones, 2025 fue el quinto año más seco desde 1961, con un déficit del 18% en comparación con el promedio. El verano y el invierno fueron especialmente secos, mientras que la primavera y el otoño se mantuvieron dentro de los valores normales. La precipitación acumulada totalizó 1.020 litros por metro cuadrado, frente a los 1.281 litros del promedio. En el aeropuerto de Santander se registraron 115 días de lluvia, en comparación con los 126 días de referencia.
El 21 de agosto se registró una precipitación intensa en la estación del aeropuerto, con casi 80 litros por metro cuadrado, de los cuales más de 76 litros cayeron en un periodo de siete horas. La Aemet está llevando a cabo un estudio sobre la tendencia de la precipitación horaria, que sugiere una concentración de las lluvias, aunque los resultados son preliminares debido a la necesidad de analizar un periodo más amplio de tiempo (30 años) para obtener conclusiones fiables.
La cantidad de nieve también se redujo significativamente en 2025. En Mataporquera se registraron 12 días de nevadas, mientras que en Campoo-Los Valles se contabilizaron entre 20 y 30 días. Estos valores son inferiores a los máximos históricos, que alcanzaron los 45 días de nevadas desde 1999.
A pesar de las condiciones climáticas adversas, Cantabria disfrutó de 1.742 horas de sol, 43 más que el promedio, dentro de los valores normales. Se han contabilizado doce años consecutivos con más de 1.700 horas de sol.
Finalmente, la temperatura superficial del mar Cantábrico alcanzó el segundo registro más alto, con una anomalía de 1,2 grados, lo que indica un calentamiento significativo de las aguas costeras. Los datos presentados por la Aemet confirman una tendencia preocupante hacia un clima más cálido y seco en Cantabria, con consecuencias potenciales para el medio ambiente, la agricultura y la salud pública.












