Línea 4: Lima, Perú El candidato presidencial de ultraderecha peruano, Rafael López Aliaga, ha sembrado dudas sobre la integridad del proceso electoral al anunciar que no reconocerá los resultados de las elecciones, incluso si él mismo avanza a la segunda vuelta. En un discurso frente a sus seguidores, López Aliaga acusó sin pruebas de fraude, alegando la falta de material electoral en algunos locales de votación de Lima, lo que, según él, le costó alrededor de medio millón de votos.
El candidato de Renovación Popular exigió la detención del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, y solicitó la salida de las misiones de observación internacional de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), que han avalado la transparencia del proceso a pesar de los problemas logísticos.
López Aliaga, conocido por su admiración por el expresidente estadounidense Donald Trump, instó a sus seguidores a la insurgencia civil y a incendiar la pradera una vez conocidos los resultados oficiales. Sus declaraciones han generado preocupación y rechazo por parte de otros candidatos.
Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, ambos en disputa por el segundo lugar junto a López Aliaga, condenaron las acusaciones de fraude y exigieron respetar la voluntad popular. Nieto instó a quien tenga pruebas de fraude a presentarlas ante las autoridades, mientras que Sánchez defendió la validez del voto rural, que ha favorecido su candidatura en las últimas horas.
Con más del 82% del escrutinio completado, López Aliaga obtiene el 12,34% de los votos válidos, seguido de Nieto con 11,49% y Sánchez con 11%. La definición de quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta se presenta ajustada y tensa.
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