El juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, que se desarrolla en Río Gallegos, ha desatado una serie de revelaciones técnicas, testimonios desgarradores de familiares de tripulantes y serias acusaciones contra la gestión del expresidente Mauricio Macri. La abogada Valeria Carreras, representante de la querella mayoritaria de 34 familias, afirma que las inconsistencias en los testimonios de los acusados están contribuyendo a su propio descrédito.
Durante la segunda semana del juicio, se denunció la desaparición del veedor de la Armada, inicialmente desmentida por la institución, que luego no se presentó a declarar. Paralelamente, se logró asegurar la presencia visible de los familiares en la sala, a pesar de los intentos de limitar su expresión con excusas de propaganda e imparcialidad . Estos eventos, según Carreras, marcaron el tono de las siguientes etapas del proceso.
La tercera semana se centró en la válvula Eco-19, considerada por muchos como el punto de entrada del agua que provocó la catástrofe. Mientras la versión oficial sostenía una apertura accidental, el suboficial segundo electricista César Alberto Figueroa testificó que la válvula se abrió con un empuje suavecito .
Sin embargo, Carreras demostró al tribunal la complejidad del mecanismo de la válvula Eco-19, explicando que requiere de diez movimientos en ambas direcciones para abrirse o cerrarse. Esta demostración, según la abogada, generó dudas razonables entre los jueces, quienes ya estaban considerando las contradicciones existentes.
Como resultado, el presidente del Tribunal Oral Federal, Mario Reynaldi, propuso una inspección ocular del ARA Santa Cruz, submarino gemelo actualmente en proceso de desguace en el astillero Tandanor, programada para el 8 de mayo. Carreras considera que esta inspección es crucial, ya que los jueces podrán observar directamente la disposición de los sistemas y componentes, en lugar de depender únicamente de documentación y testimonios.
La abogada, quien ya visitó el Santa Cruz en 2018, describe la experiencia como reveladora: No es lo mismo leer en el expediente que hay 12 kilómetros de tuberías, a que las veas. Cuando transitás por esos estrechos pasillos, te das cuenta de que el único freno ante un temporal son las paredes. Tu cuerpo es el que se golpea .
Un punto de inflexión en el juicio fue la declaración del Capitán de Navío Diego Da Funcio, Jefe de la División de Submarinos en 2017, quien admitió que el ARA San Juan no había sido sometido a dique seco, que sus sistemas no habían sido modernizados y que existían pendientes de mantenimiento debido a restricciones presupuestarias. Ante las preguntas de la querella, Da Funcio reconoció que el presupuesto de la Armada dependía del presupuesto nacional, el cual estaba bajo el control del Poder Ejecutivo.
La pregunta directa de Carreras, "¿Quién era el Poder Ejecutivo en ese momento?", obtuvo una respuesta contundente: Mauricio Macri. Da Funcio también admitió que el submarino estaba operativo únicamente para adiestramientos cortos cerca de la costa, y no para una patrulla de 24 días como la que se le había ordenado.
Inmediatamente después, declaró el suboficial Viltes, el único sobreviviente del ARA San Juan, quien reveló que, tras la desaparición del submarino, fue convocado al Ministerio de Defensa del entonces ministro Oscar Aguad junto con el suboficial Figueroa, quien posteriormente promovería la teoría del accidente con la válvula. Carreras afirma que esto revela un entramado de justificaciones por parte del gobierno de Macri y Aguad, que podría llevar a mayores responsabilidades políticas en la causa que se sigue en Caleta Olivia.
Cuatro esposas de tripulantes, residentes en Mar del Plata, testificaron ante el tribunal bajo estrictas condiciones de confidencialidad, debido al hostigamiento que sufren en una ciudad donde la base naval sigue activa. Según Carreras, el personal de la Armada las acusa de atacar a la institución, cuando en realidad, la Armada se atacó a sí misma al enviar un buque en condiciones deficientes, al mentir después de su desaparición y al impedir que los tripulantes expresaran sus preocupaciones.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de la esposa de Aramayo, quien leyó en voz alta el último mensaje que su marido le envió desde Ushuaia, la noche anterior a la zarpada: No zarpamos hoy, se rompió otra cosa más. Y es peor. Chau amor, cuídense . Este mensaje fue incorporado al expediente, y Carreras señaló que el submarino ya había advertido sobre sus problemas la noche anterior, pero la Armada no tomó medidas.
Carreras también denuncia una invisibilización absoluta por parte de los medios nacionales, que atribuye a un intento de proteger a los imputados. La abogada sostiene que el juicio no está revelando información nueva, sino que está validando públicamente lo que ya se había establecido durante la instrucción, confirmado por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia y considerado por el Consejo de Guerra para destituir y sancionar a los responsables.










