En la guerra global contra el cáncer, Argentina se ha convertido en un escenario clave, protagonizado por dos laboratorios con estrategias contrapuestas. Merck & Co. (MSD), una multinacional que ha invertido aproximadamente US$44.000 millones en investigación y desarrollo de su innovador y costoso medicamento Keytruda, se enfrenta a Laboratorio Elea, una firma local que, aprovechando la ausencia de patente en el país, desarrolló un biosimilar llamado Pembrox. Esta competencia ha resultado en una reducción de precios de hasta el 50%, generando ahorros significativos para las arcas públicas y ampliando el acceso al tratamiento para un mayor número de pacientes.
Inicialmente, ambas empresas exploraron la posibilidad de una alianza estratégica para evitar la competencia, incluso considerando la opción de desarrollar el fármaco conjuntamente en Argentina. Sin embargo, estas negociaciones no prosperaron. Keytruda, lanzado en 2014 y en Argentina desde 2016, representa uno de los tratamientos oncológicos más avanzados y costosos disponibles. Si bien ha demostrado ser eficaz para salvar vidas, su precio lo hace inasequible para muchos pacientes. El costo de dos viales de Keytruda supera los $20 millones en farmacias argentinas, según datos oficiales.
El pembrolizumab, el principio activo de Keytruda, es un fármaco de inmunoterapia que reactiva el sistema inmunitario del paciente para reconocer y destruir las células cancerosas. Se utiliza en el tratamiento de melanomas, tumores de pulmón, cáncer de mama triple negativo, linfomas de Hodgkin y otros tipos de cáncer avanzados o metastásicos. A nivel mundial, Keytruda representa casi la mitad de los ingresos de MSD, impulsado por una combinación de patentes y estrategias de lobby.
La situación cambió en Argentina con la aparición de Elea, que desarrolló Pembrox, un biosimilar equivalente a Keytruda en calidad, eficacia y seguridad. Pembrox se lanzó al mercado en enero de 2025, forzando a MSD a reducir el precio de Keytruda y ampliando el acceso a la medicación. Este enfrentamiento se ha convertido en un caso de estudio a nivel mundial en la lucha contra el cáncer, una enfermedad responsable de una de cada seis muertes en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La tensión entre la protección de las patentes, necesaria para recuperar la inversión en investigación y desarrollo, y el derecho a la salud de los pacientes, a menudo en situaciones críticas, es un dilema global. En algunos países, los pacientes recurren al mercado negro, otros demandan a sus gobiernos para acceder al tratamiento, y los médicos se ven obligados a tomar decisiones difíciles sobre qué pacientes reciben la medicación.
Una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), denominada La Medicina del Millón , reveló las prácticas de lobby de MSD para mantener una red de más de 1400 patentes en 53 países, una estrategia conocida como evergreening , que busca extender el control comercial más allá del vencimiento original de la patente. Esta táctica permite a MSD mantener altos los precios de Keytruda y consolidar su imperio económico.
Desde su lanzamiento, Keytruda ha sido una esperanza para miles de pacientes con cáncer, pero su alto costo lo hace inaccesible para muchos. La investigación de ICIJ también detectó que MSD promueve una dosis de Keytruda más alta de lo necesario, lo que genera costos adicionales para los gobiernos de todo el mundo, estimados en US$5000 millones anuales solo en pacientes con cáncer de pulmón, según investigadores de la OMS.
MSD ha acumulado al menos US$163.000 millones en ventas de Keytruda desde 2014, destinando US$75.000 millones en dividendos a sus accionistas y US$43.000 millones en recompra de acciones propias. Además, ha reducido sus impuestos registrando sus ganancias en jurisdicciones con beneficios fiscales.
La excepción a esta dinámica se encuentra en Argentina, donde Elea desarrolló y comercializó el primer biosimilar de Keytruda. La competencia obligó a MSD a ajustar su estrategia de precios. El precio neto por dosis de dos viales de Keytruda era de US$4857 en junio de 2024. Antes del lanzamiento de Pembrox, MSD lo redujo a US$3821, y en enero de 2025, con el debut del biosimilar, lo llevó a US$3448, una baja acumulada del 29% en menos de siete meses.
En las licitaciones públicas, la caída de precios fue aún más pronunciada. En enero de 2025, MSD vendió 3214 dosis a US$3171 por unidad. En la siguiente licitación, Elea ofreció un precio de US$1400 por unidad, lo que llevó a MSD a reducir su precio a US$1650, una reducción del 48%. En abril de 2026, Elea adjudicó la compra a US$1386 por unidad, mientras que MSD ofreció US$1627, un 49% menos que su cotización anterior.
En términos agregados, esto representa una reducción superior al 56% en el precio que paga el Estado argentino entre 2025 y 2026. A pesar de la inflación en Argentina, los precios han disminuido en dólares, mientras que el resto de la economía se encarece.
MSD atribuye esta reducción de precios a la dinámica del libre mercado, argumentando que la entrada de competidores, incluidos los biosimilares, incrementa la oferta y reduce los precios. Elea, por su parte, se aprovechó de la falta de patente de Keytruda en Argentina, a diferencia de Estados Unidos y Europa, donde la patente rige hasta 2028.
El valor anual del tratamiento con Keytruda varía significativamente según el país: US$208.000 en Estados Unidos, US$130.000 en Colombia, US$116.000 en Croacia, US$93.000 en Líbano, US$80.000 en Alemania y US$65.000 en Sudáfrica. MSD justifica estas diferencias en factores como el valor clínico, la etapa del ciclo de vida de la innovación, las condiciones macroeconómicas y la sostenibilidad del sistema de salud.
A pesar de las rebajas, el precio de pembrolizumab sigue siendo elevado para quienes no tienen cobertura médica (39% de la población argentina, según el Censo 2022), y también debido a las demoras o restricciones de las obras sociales.
El lanzamiento de Pembrox ha generado interés en otros laboratorios locales, que buscan seguir los pasos de Elea. Además, Elea planea exportar su biosimilar a otros países de la región y del mundo una vez que caduque la patente de Keytruda en 2028.
Oncólogos consultados coinciden en que la eficacia de Pembrox es equivalente a la de Keytruda. Utilizamos indiferente uno u otro, no hemos visto ninguna diferencia. Usualmente, lo prescribimos por la droga genérica, pembrolizumab , declaró Ernesto Deza, oncólogo.
Hugo Sigman, dueño de Elea, ha mantenido relaciones con diferentes gobiernos a lo largo de los años. Su hijo, Leandro Sigman, apoyó públicamente al presidente Javier Milei durante un evento en Nueva York.
El surgimiento de Pembrox ha provocado un aumento en el número de pacientes que pueden acceder al tratamiento, que antes estaba limitado por los altos precios. El mercado argentino de pembrolizumab pasó de 50.000 unidades anuales en 2023 y 2024 a 80.000 unidades en 2025. Esto no solo ha reducido los precios, sino que también ha ampliado el acceso al tratamiento en más del 60%.
La competencia ha propiciado un mayor acceso y una mejor asequibilidad, afirmó Gustavo Pelizzari, CEO de Elea. Estoy convencido de que lo venden mucho más barato en Argentina que en Estados Unidos , afirmó. Deben de estar causando un perjuicio significativo al gobierno estadounidense. Quiero decir que ellos, Merck, deberían verse obligados a venderlo al precio argentino. Por eso no hacen públicos los precios .
MSD defiende su política de precios, argumentando que refleja el valor del medicamento para los pacientes y los sistemas de salud. La empresa reconoce enfrentar crecientes presiones políticas y comerciales en torno al acceso y al precio en países emergentes, y afirma trabajar para garantizar que la atención médica sea asequible, eficiente, equitativa y sostenible a escala global .











