El reciente nombramiento de Ángel Simón como presidente de Indra, empresa estratégica en el sector de la Defensa, reaviva el debate sobre el peso de la economía catalana en España. La elección, impulsada por la SEPI, accionista mayoritario de Indra, y con el apoyo de otros accionistas relevantes como Sapa, Amber y EM&E, tiene una lectura política vinculada a la relación entre Salvador Illa y Pedro Sánchez.
Este nombramiento eleva a diez el número de presidentes catalanes al frente de empresas del Ibex, incluyendo a Tomàs Muniesa (Caixabank), Antoni Llardén (Enagas) y Antoni Brufau (Repsol), entre otros. En cuatro casos –Telefónica, Indra, Enagas y Aena–, el Gobierno ha jugado un papel clave en la elección del presidente.
La presencia catalana se extiende también a los consejos de administración de entidades reguladoras y empresas públicas como la CNMC, CNMV, Banco de España, Renfe y Redeia, reflejando la correlación de fuerzas en el Parlamento español y el apoyo de partidos nacionalistas catalanes.
En el ámbito gubernamental, Jordi Hereu es el único catalán en un puesto de relevancia, como ministro de Industria, aunque su cartera parece diseñada para limitar su acceso a ministerios de mayor peso.
Paralelamente, el sector de la defensa está atrayendo un creciente interés, con el teniente general Miguel Ivorra buscando tecnologías avanzadas en empresas catalanas como Ficosa y Grifols. La consultora The Grey, fundada por Món Bosch y Sergio Palomino, con delegaciones en Madrid, Bruselas y Barcelona, también se posiciona en este sector, contando con figuras vinculadas a la política y la economía catalana.
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