La candidata derechista Keiko Fujimori aventaja en las encuestas a boca de urna de las elecciones presidenciales peruanas, mientras las denuncias de fraude y la falta de materiales de votación obligaron a extender la jornada electoral hasta este lunes. Ipsos y Datum la sitúan al frente con más del 16% de las preferencias.
La extensión de la votación, que abarcará de 7:00 a 18:00 horas en aproximadamente 200 puestos de votación, busca permitir que unas 63.300 personas puedan ejercer su derecho al sufragio tras quedarse sin votar debido a la escasez de cédulas y ánforas. La decisión fue anunciada por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a través de su cuenta en X.
Las acusaciones de fraude no tardaron en surgir. Manifestantes frente a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) denunciaron la falta de garantías de un proceso transparente. El candidato ultraconservador Rafael López Aliaga, quien se ubica en un reñido segundo lugar junto a Roberto Sánchez, Jorge Nieto y Ricardo Belmont, rechazó los sondeos y anunció movilizaciones ciudadanas.
La presidencia peruana se desmarcó de los incidentes, señalando que son competencia de los organismos electorales. Sin embargo, la situación se agravó con la irrupción de agentes anticorrupción y fiscales en la sede electoral y en la empresa encargada de la distribución de materiales.
La desconfianza en la clase política peruana es generalizada, con más del 90% de los ciudadanos expresando poca o ninguna confianza en el gobierno y el parlamento, según Latinobarómetro. Los candidatos se centraron en propuestas de mano dura contra la delincuencia, incluyendo medidas controvertidas como tribunales anónimos y recompensas por la muerte de criminales.
A pesar de la inestabilidad política, Perú mantiene una economía relativamente estable, con baja inflación y sólidas exportaciones mineras. La elección también incluyó la votación por diputados y senadores, restableciendo un parlamento bicameral tras tres décadas.
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