Los garífunas de Honduras conmemoraron el 22 de abril, 229 años desde la llegada de sus antepasados al país, aprovechando la ocasión para reiterar sus demandas al Estado hondureño. La comunidad exige el cumplimiento de los fallos dictados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) en relación con la restitución y protección de sus tierras ancestrales ubicadas en los departamentos de Colón, Atlántida e Islas de la Bahía. Consideran que el Estado tiene una deuda histórica con su pueblo, una deuda que, según afirman, condiciona su futuro.
Durante los actos conmemorativos celebrados en el centro histórico de Tegucigalpa, representantes garífunas denunciaron la persistencia de la usurpación, invasión y comercialización de los territorios que, por derecho, pertenecen a su etnia desde hace generaciones. Las principales demandas de la comunidad se centran en la atención inmediata al conflicto agrario que enfrentan, la documentación registral de sus tierras y el desarrollo de sus comunidades respetando su identidad cultural.
Los garífunas señalaron específicamente el incumplimiento de sentencias de la CorteIDH a favor de las comunidades de Punta Piedra, en el municipio de Iriona (Colón); Tela y Triunfo de la Cruz, en el municipio de Tela (Atlántida); y Cayos Cochinos, en Islas de la Bahía. La falta de ejecución efectiva de estos fallos, según denuncian, ha intensificado el conflicto por tierras y la violencia asociada en sus territorios.
La comunidad garífuna expresó su preocupación por la discriminación, la marginalidad y la opresión que sufren, calificándola de brutalmente escalofriante . Además, denunciaron la ausencia total de representación garífuna en el cuerpo diplomático hondureño, incluso en puestos consulares en países con importantes comunidades de la diáspora, como Belice y Estados Unidos. En la estructura del poder ejecutivo, señalaron la ausencia absoluta de personas de origen garífuna en posiciones de toma de decisiones, afirmando que la situación actual se asemeja a un apartheid .
El acto central de la conmemoración contó con la presencia de funcionarios estatales y del director del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Iván Castellanos. Castellanos contextualizó la efeméride recordando que los primeros garífunas desembarcaron en Punta Gorda, en la isla de Roatán, el 12 de abril de 1797. Es muy importante entender ese hecho histórico porque las presentes generaciones son herederas de esa fuerza, de esa perseverancia por la que la población hizo un trayecto , manifestó Castellanos a la agencia EFE.
La llegada de los garífunas a Honduras, en 1797, fue el resultado de su expulsión de San Vicente y las Granadinas por las autoridades británicas. Tras ser capturados y transportados en condiciones inhumanas, desembarcaron en Roatán y posteriormente se establecieron en la costa caribeña de Honduras, donde desarrollaron una cultura única, resultado de la mezcla de sus raíces africanas, caribes y mestizas.
La lucha por la tierra ha sido una constante en la historia de la comunidad garífuna en Honduras. A pesar de los fallos de la CorteIDH, la restitución de sus territorios ancestrales se ha visto obstaculizada por diversos factores, incluyendo la falta de voluntad política, la presión de intereses económicos y la corrupción.
La comunidad garífuna ha recurrido a la CorteIDH en varias ocasiones para defender sus derechos territoriales, obteniendo fallos favorables que obligan al Estado hondureño a garantizar la protección de sus tierras y a reparar los daños causados por la usurpación y la invasión. Sin embargo, la implementación de estos fallos ha sido lenta y deficiente, lo que ha generado frustración y desconfianza en la comunidad.
La falta de representación en el gobierno y en el cuerpo diplomático es otro motivo de preocupación para los garífunas. Consideran que su ausencia en los espacios de poder impide que sus voces sean escuchadas y que sus necesidades sean atendidas. Exigen al Estado que tome medidas para garantizar la participación de los garífunas en la toma de decisiones y que promueva la inclusión de personas de origen garífuna en todos los niveles del gobierno.
La conmemoración del 229 aniversario de la llegada de los garífunas a Honduras sirvió como un recordatorio de la importancia de proteger los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, y de garantizar su participación plena y efectiva en la vida política, económica y social del país. La comunidad garífuna reafirmó su compromiso de seguir luchando por sus derechos y de exigir al Estado el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.












