Miles de andaluces tomaron las calles este domingo en las ocho capitales de provincia en una muestra de rechazo a la situación que atraviesa la sanidad pública andaluza. Las concentraciones, convocadas por las Mareas Blancas, contaron con el apoyo de más de una veintena de colectivos sociales, sindicales, vecinales, de profesionales sanitarios y entidades de la sociedad civil, quienes denuncian recortes presupuestarios, el avance de las privatizaciones y las largas listas de espera que sufren los ciudadanos. La protesta se produce en un contexto preelectoral, a escasas semanas de los comicios autonómicos del 17 de mayo, y ha sido aprovechada por los partidos de izquierda para intensificar sus críticas a la gestión del gobierno de Juanma Moreno.
La crisis de los cribados de cáncer de mama, que desembocó en la dimisión de la consejera de Salud, Rocío Hernández, sigue siendo un punto central de la indignación ciudadana. Amama, la Asociación de Mujeres Con Cáncer de Mama, ha presentado la primera denuncia contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) por las irregularidades detectadas en el programa de detección precoz. Los manifestantes denuncian que la gestión de esta crisis es un claro ejemplo del deterioro que sufre el sistema sanitario público andaluz.
Sevilla fue la ciudad que congregó a un mayor número de personas, con una asistencia estimada por la Policía en 5.000. La marcha, que partió desde San Bernardo bajo el lema "Negocio en sanidad, más mortalidad", contó con la presencia de los candidatos a la Junta por el PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía, María Jesús Montero, Antonio Maíllo y José Ignacio García, respectivamente. La manifestación se convirtió en un acto político en el que los líderes de la oposición arremetieron contra la política sanitaria del gobierno de Moreno.
En otras ciudades andaluzas, la respuesta ciudadana también fue significativa. Granada congregó a 5.600 personas (5.000 en la capital y 600 en Motril), mientras que Málaga sumó 3.800 manifestantes. Córdoba, Almería, Huelva, Jaén y Cádiz también vieron cómo sus calles se llenaban de personas preocupadas por el futuro de la sanidad pública. Las cifras proporcionadas por la Policía son las siguientes: Almería (1.000), Córdoba (2.000), Huelva (1.500), Jaén (1.400) y Cádiz (2.000).
Los manifestantes portaban pancartas y coreaban consignas en las que denunciaban la falta de recursos, el cierre de centros de salud, la precariedad laboral de los profesionales sanitarios y la creciente privatización de los servicios. En Córdoba, por ejemplo, se denunció la falta de profesionales médicos y los fallos en el programa de cribados de cáncer. En Huelva, se alertó de las demoras de quince días en Atención Primaria y las listas de espera críticas. En Granada, se pidió la restitución de la atención médica diaria en el municipio de Valderrubio.
La protesta también tuvo un fuerte componente reivindicativo. Los convocantes propusieron una serie de medidas que consideran prioritarias para recuperar la calidad del sistema sanitario público andaluz, como el aumento de la inversión en sanidad, la paralización de las privatizaciones, la reducción de las listas de espera y la mejora de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios.
La participación de los partidos de izquierda en las manifestaciones ha generado críticas por parte del gobierno de Juanma Moreno. El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural y presidente del PP de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, cuestionó la credibilidad de María Jesús Montero, candidata del PSOE, recordando que durante su etapa como consejera de Salud las listas de espera alcanzaron niveles históricos.
Por su parte, María Jesús Montero reivindicó "la necesidad de un cambio profundo" en el Gobierno andaluz y advirtió de que el 17 de mayo "se nos va la vida en ello". Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía, calificó las manifestaciones de "clave" para enfrentar el modelo de Juanma Moreno, al que acusó de ser "privatizador" y de "destrozar" la sanidad pública. Maíllo propuso una red pública que garantice el acceso a la atención sanitaria en todo el territorio andaluz, incluso a través de la compra o expropiación de centros privados si fuera necesario.
La líder de Podemos, Ione Belarra, se sumó a las críticas desde Barcelona, calificando la política sanitaria del PP en Andalucía de "necropolítica" y acusando al gobierno de Moreno de poner en riesgo la vida de los andaluces.
En definitiva, las manifestaciones de este domingo han sido una clara muestra del malestar ciudadano ante la situación que atraviesa la sanidad pública andaluza. La protesta se produce en un momento crucial, a pocas semanas de las elecciones autonómicas, y ha puesto de manifiesto la importancia de la sanidad como uno de los principales temas de la campaña electoral. El futuro de la sanidad pública andaluza está en juego, y los ciudadanos han alzado su voz para exigir un cambio.












