Rosario, Argentina Una investigación que se inició en octubre del año pasado, meses antes de que el escándalo de la propofest acaparara los titulares, ha revelado una red de tráfico de sustancias medicinales peligrosas desde el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) en Rosario. El enfermero Luis Emmanuel Benavídez está acusado de vender fentanilo y bromuro de vecuronio, sustancias de uso estrictamente médico, para el consumo recreativo, lo que culminó en la muerte de uno de sus clientes, identificado como E.G.M.
La pesquisa, liderada por los fiscales Martín Uriona, Diego Iglesias, Matías Mene y Soledad García, comenzó a tomar forma tras una serie de denuncias sobre el creciente robo de medicamentos controlados. Inicialmente, se especuló con que estos hurtos podrían estar relacionados con un uso medicinal clandestino, dada la dificultad de obtener estas sustancias fuera de los circuitos hospitalarios y farmacéuticos. Sin embargo, la investigación rápidamente desmintió esta hipótesis, revelando un negocio ilegal de venta de estupefacientes.
Benavídez, quien trabajaba en el Policlínico Pami 2 Dr. Marcelino Freyre , aprovechaba su posición para sustraer las drogas y venderlas a través de aplicaciones de mensajería, utilizando apodos como Luisfa , Luis Central o Luis Falopa . Las conversaciones de WhatsApp, a las que tuvo acceso este medio, muestran cómo el enfermero no solo vendía las sustancias, sino que también daba instrucciones a su cliente sobre cómo administrárselas para minimizar los riesgos, aunque sin éxito en el caso de E.G.M.
Según las pruebas recabadas, Benavídez comenzó a venderle fentanilo y bromuro de vecuronio a E.G.M. desde marzo de 2023. En una conversación particularmente escalofriante, el enfermero le asegura a su cliente que el bromuro de vecuronio es obviooooo más fuerte que el fentanilo, y le explica cómo administrarlo correctamente para evitar una sobredosis fatal. A pesar de las advertencias, E.G.M. fue encontrado sin vida en su domicilio el 13 de agosto de 2023, con un envase de bromuro de vecuronio y una jeringa usada cerca de su cuerpo.
La investigación se demoró en avanzar, y fue hasta el 30 de septiembre de 2025 que se obtuvo la orden judicial para allanar el domicilio de Benavídez. El operativo reveló la magnitud del negocio ilegal: cuatro ampollas de fentanilo, 96 frascos de bromuro de vecuronio, 98 jeringas hipodérmicas con agujas, una ampolla de Detenler , tabletas de Metformina Clorhidrato , Ezetimibe , Furotral Furosemida , Metformina Clorhidrato de 1 g. , Blokium B12 y una ampolla de Adrenalina Bioqum . Todos estos medicamentos requieren receta médica y su venta ilegal constituye un delito.
Además, se encontró en posesión de Benavídez una pistola Bersa modelo 223, con municiones, para la cual no tenía autorización legal.
La primera pista que condujo a la identificación de Benavídez fue proporcionada por la novia de la víctima, quien envió un video al padre de su pareja mostrando una ampolla de fentanilo como advertencia, relatando que E.G.M. se había desmayado después de consumirla.
El análisis del celular de la víctima reveló una serie de búsquedas en Google que evidencian su desesperada búsqueda de información sobre las sustancias que estaba consumiendo y sus efectos: cloruro de potasio dosis letal , vecuronio vs fentanilo , vecuronio propofol , qué te hace 20 ml de fentanilo , qué sucede si una persona se inyecta insulina , ¿Qué medicamentos no se pueden tomar juntos? , insulina y fenta , y ¿cómo entrar en coma con fentanilo? .
Las conversaciones entre Benavídez y E.G.M. son particularmente impactantes. En un mensaje, el enfermero le dice: Es dos veces más fuerte (que el fentanilo) . Ante la pregunta de la víctima sobre si una sobredosis podría ser fatal, el enfermero responde: ¿Si te pasas con eso, te vas con Jesús? .
La investigación ha puesto en tela de juicio los controles internos de PAMI, ya que Benavídez aparentemente tenía libertad de acción para sustraer las sustancias medicinales. El enfermero fue designado en PAMI en 2014 y, además de su cargo, cuenta con habilitación como técnico superior en instrumentación quirúrgica en Entre Ríos, donde es oriundo y se movía frecuentemente.
Benavídez enfrenta cargos por comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud, peculado y tenencia ilegítima de arma de fuego. El caso ha generado una fuerte conmoción en la comunidad y ha puesto de manifiesto los peligros del tráfico ilegal de medicamentos y la falta de controles en el sistema de salud. La investigación continúa para determinar si Benavídez tenía cómplices y para identificar a otras posibles víctimas de su accionar delictivo.










