Estados Unidos, Pakistán e Irán han iniciado negociaciones trilaterales en Islamabad con el objetivo de encontrar una solución para el conflicto en Oriente Medio. Este encuentro representa el contacto de más alto nivel entre Washington y Teherán desde la Revolución Islámica de 1979, marcando un cambio significativo en la dinámica de las conversaciones, que anteriormente se realizaban a través de mediadores.
La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, junto con Steve Witkoff y Jared Kushner. Si bien la Casa Blanca no ha revelado los nombres de los representantes iraníes y pakistaníes, se sabe que las partes están dialogando directamente.
Irán ha presentado a Pakistán sus condiciones para un posible acuerdo, incluyendo el control del estrecho de Ormuz, la liberación de activos iraníes bloqueados y un alto el fuego regional que abarque Líbano y otras áreas en conflicto. Por su parte, medios iraníes han informado sobre una posible concesión estadounidense de desbloquear parte de los activos congelados, información que ha sido negada por funcionarios de Washington.
La desconfianza es palpable. El canciller iraní expresó a su homólogo alemán que Teherán aborda las negociaciones con total desconfianza , recordando experiencias pasadas de promesas incumplidas por parte de Estados Unidos. El vicepresidente Vance también manifestó cautela, enfatizando la necesidad de buena fe por parte de Irán.
Pakistán, por su parte, ha formado un equipo de expertos para abordar temas clave como el tráfico marítimo y la energía nuclear, aunque el primer ministro Shehbaz Sharif considera que las negociaciones se encuentran en una fase crítica. La incertidumbre persiste incluso entre la población iraní, con algunos ciudadanos expresando escepticismo sobre las intenciones de la administración Trump.
Las conversaciones, inicialmente programadas para un solo día, podrían extenderse hasta el domingo para abordar detalles técnicos.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.












