Donald Trump ha criticado severamente a Irán por su administración del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. El expresidente estadounidense afirmó, a través de su plataforma Truth Social, que Irán está realizando una muy mala gestión del estrecho y advirtió a Teherán contra la imposición de tarifas a los petroleros que lo atraviesan.
Esta declaración se produce en un contexto de creciente tensión en la región, marcado por los continuos enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en Líbano. Reportes indican ataques durante la noche y la madrugada del viernes, exacerbando la inestabilidad.
Un ministro iraní expresó a la BBC de Londres su preocupación por los ataques israelíes en Líbano, calificándolos como una grave violación del alto el fuego vigente desde hace dos semanas. Sin embargo, Estados Unidos e Israel cuestionan si dicho acuerdo de cese al fuego se extiende a Líbano.
La situación se complica aún más a medida que se acercan las conversaciones de paz programadas para este fin de semana en Pakistán. Se espera la participación del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y una delegación iraní en estas negociaciones. El objetivo de las conversaciones es, presumiblemente, abordar las tensiones regionales y buscar soluciones diplomáticas. La postura de Trump añade una capa adicional de complejidad a este delicado proceso, dado su historial de confrontación con Irán y su influencia en ciertos sectores de la política estadounidense. La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de estos eventos, temiendo una escalada del conflicto en una región ya volátil.
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